Sistema político nacional fortalecido con primarias

Leopoldo Puchi

Leopoldo Puchi
elepuchi@gmail.com

Flash ROJO

Haiman El Troudi ha puesto el dedo en la llaga con su libro “La política económica bolivariana”, en el que  intenta precisar el asunto de la propiedad. Independientemente de que tenga razón con su listado de áreas que deben ser públicas, al menos hace un esfuerzo para que quede claro qué debe ser privado, qué debe ser público. Señala que “quienes propugnan la estatización generalizada olvidan los aprendizajes del ‘socialismo real’; pretenden implantar un modelo ajeno a la realidad venezolana”.  Pero lo de El Troudi es sólo una opinión. Le corresponde al Ministerio de Planificación aclarar la posición oficial. No hay nada peor que la incertidumbre.

"Con las primarias, tanto del gobierno como de la oposición, se ha normalizado la situación política y se ha revalorizado el voto como fundamento último del poder, el activismo político, los partidos y el propio poder legislativo".

Las tres preguntas que hizo la periodista de Televen, Adriana Núñez, son completamente pertinentes. Lo de la ayuda que está prestando a Cuba, lo de los aumentos salariales y lo del Poder Comunal. Al país le interesa saber la opinión del Presidente sobre ellas y a Chávez le conviene explicar sus argumentos sobre esos temas. Cualquier momento es una buena oportunidad, por más que la periodista, o el medio que la pautó, haya ignorado la importancia de las primarias.

La participación en las primarias del PSUV fue buena. Unos 2.4000.000 votantes en 87 circuitos. Pero la de la oposición también lo fue. Unos 360.000 electores en 17 circuitos, que si se hubieran hecho en todos hubieran llegado a unos 2.000.000. Así que  la puja electora será bastante pareja y nadie se podrá dormir en los laureles.

Flash NEGRO

En algunas regiones de Estados Unidos, como Arizona, se ha creado una situación delicada en materia de derechos humanos a causa de brotes de discriminación que ha llegado a expresarse, incluso, en leyes estatales. Los antecedentes en ese país en cuanto a segregación racial son serios, a pesar de los progresos que ha habido en los últimos tiempos. Lo que ocurre es motivo de preocupación en todo el continente. Por eso extraña que la OEA no haya actuado en un caso como éste, en el que uno de sus países miembros está atravesando por una situación difícil, con prácticas que contradicen la declaración de principios de esa organización y la Carta Democrática.

Acción Democrática y un Nuevo Tiempo serán los partidos de oposición que tendrán las fracciones parlamentarias más grandes. Con 6% que le dan a cada uno las encuestas, se cogieron el 50% de las posiciones salidoras más seguras, que son 61 diputados de acuerdo a la proyección de la elección de gobernadores de 2008 ¿Vuelven los adecos?

Es natural que la Mesa  de la Unidad tenga la estrategia de minimizar a los disconformes por la selección de candidatos. Pero lo que no parece muy razonable es que los medios de comunicación hayan tomado una decisión semejante y no le den cabida a las noticias que generan los disidentes. Se está aplicando censura a determinadas fuentes y no se informa sobre  hechos que están ocurriendo. Esto es consecuencia de que hay pocos medios independientes en nuestro país. Sin embargo ¿no tendría algo que decir el CNP?

DESDE LA SALA SITUACIONAL

Primarias: estabilización democrática

La vida política del país ha dado una vuelta con los procesos de selección de los candidatos al parlamento que han tenido lugar tanto en el gobierno como en la oposición. Ya no se vive el clima de principios de año, en el que se anunciaban tormentas callejeras de las “manos blancas” y hasta se llegó a hablar de un  nuevo “caracazo”. El sistema político se ha fortalecido y los mecanismos electorales se han situado de nuevo en el centro de la resolución de las diferencias y conflictos.

En la selección de los candidatos se ha utilizado diferentes mecanismos, como el consenso, las primarias y la designación partidista. En el caso del gobierno, el número de primarias fue mayor que en la oposición, sin embargo, en todos los casos hay que resaltar el avance democrático que significa el debate público, la participación y, sobre todo, la politización ciudadana. Se ha revalorizado el voto como fundamento último del poder, el activismo político, los partidos y el propio poder legislativo.

Se han fortalecido elementos de un cambio cultural favorable al país y ha tenido lugar una normalización con un rasgo que la diferencia de los momentos grises de decadencia democrática: la participación, que aleja el conformismo y la delegación en otros de la toma de decisiones. Se han dado pasos de avance en una cultura distinta a la del comunismo vertical y al de la simple democracia representativa, tal como se venía ejerciendo en Venezuela y otros países.

Este avance democrático puede ser pasajero si de lado y lado se continúa jugando con las cartas ocultas del todo o nada. Pero se puede consolidar en la medida en que prive el concepto de que un triunfo electoral no puede significar ni la destrucción ni el aniquilamiento del otro. ¿Respetará el gobierno la reintegración de la oposición a la vida parlamentaria? ¿Aceptará la oposición los resultados que anuncie el CNE el 26 de septiembre? De las respuestas a estas interrogantes depende el futuro.

 
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