Votar a conciencia

REPIQUE
Mélida Qüenza Ponte

Hay pre-campaña electoral y dentro de esa figura, con el pretexto de elecciones internas, se cuela una verdadera campaña con profusión de nombres para las diputaciones de la Asamblea Nacional. La mayoría de esos nombres no dicen nada al elector, quien ve en una pared, en los diferentes medios, a un “fulano de tal” presentándose como candidato, siente que vuelve el carnaval electoral, la repetición de slogans y promesas que se ha vuelto rutina en el país en los últimos años.

Sencillamente, la mayoría de esas opciones no despiertan el entusiasmo. Esto es grave tanto para los que aspiran por primera vez, pues se comprueba que no hay liderazgos reconocidos, como para los que hoy ejercen una diputación o estuvieron en el parlamento en períodos anteriores.

No hay liderazgos arraigados y eso debe preocupar a los seguidores del proceso bolivariano y a los adversarios del gobierno del presidente Hugo Chávez;  en el primer caso no se palpa una dirigencia de relevo que dé confianza a futuro al liderazgo sin precedentes de Chávez, y en el otro caso, se desvanece la esperanza de la derecha de presentar al país una alternativa de gobierno seria, coherente y convincente, frente a la propuesta bolivariana.

Los actuales diputados apenas son conocidos por la población carabobeña. De los 10 parlamentarios, sólo el nombre de Laura Valls se relaciona con un trabajo a favor de las comunidades, específicamente en el área de la vivienda y servicios públicos, por atender las estafas inmobiliarias, por legislar para establecer reglas claras y abolir los abusos que sufren millones de venezolanos al momento de adquirir una vivienda. Y es la única diputada que ha anunciado que rendirá cuentas públicamente a los carabobeños en un acto el 8 de mayo en un hotel de la ciudad. Otros nombres pueden ser recordados, pero por acciones meramente políticas, no por el trabajo parlamentario.

Los que alguna vez fueron diputados, caso de candidatos de oposición, se encuentran en igual situación, habrá quien los identifique por sus promesas, por haber visto sus caras en los medios de comunicación, pero en su haber no hay acciones significativas, beneficios para un colectivo. Como legisladores no califican para que la ciudadanía les respalde.

El escepticismo que reina en una amplia franja de la población para las elecciones del 26 de septiembre y tiene que ver con esta situación. La gente rechaza la manipulación, que se le quiera encallejonar con dos extremos, con los candidatos que impone el poder empresarial, por la derecha, y con los impuestos por el poder político que predomina en estos momentos. ¿Dónde están las propuestas, los programas parlamentarios, cuáles son las aptitudes, cualidades o méritos de esos candidatos? Hay que conocer esos elementos para poder emitir un voto a conciencia.

La gente tiene derecho a eso. Y los derechos hay que resp

 
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