Tres “cracks” que no van…

Totti

Pitágoras no tenía puesta ninguna camiseta cuando estableció en su corriente de pensamiento que el diez es el más sagrado de los números. Ni siquiera imaginó el fútbol. Mucho menos, que en la espalda de ciertos jugadores adquiriría propiedades divinas. Y aunque es verdad que los dorsales de estos tiempos modernos tienen ribetes de Footaball Americano, todavía es una tradición para los elegidos. Incluso, aunque ya casi no queden enganches en el planeta, el diez es el emblema de los cracks . Y hay tres de ellos que difícilmente jueguen en Sudáfrica. Se trata de Juan Román Riquelme, Ronaldinho y Francesco Totti, nada menos.

Empecemos por acá, bien cerca. Es una pena que Román no se vista de celeste y blanco en junio. Pero dejó claro que no comparte “los códigos” con Diego Armando Maradona. Justo él, que es un diez hecho y derecho, le dijo “no” al exponente de la mejor zurda. ¿Cómo puede ser que no coincidan dos tipos que hicieron del fútbol un arte? ¿Cómo es posible que el máximo representante de la gambeta en el fútbol argentino no tenga el mismo criterio que ese hombre que se cansó de eludir ingleses? Los celos, la envidia, los desencuentros dialécticos, fueron imbatibles. Incluso para ellos. Y aunque Diego abrió la puerta, el diez de Boca la cerró cada vez que se lo consultaron. “La Selección es un ciclo cerrado”, dijo.

Román ya se había bajado del barco después del Mundial de Alemania, con su madre como excusa. Con Alfio Basile volvió. Y fue el niño mimado del Coco. Pero la convivencia con Lionel Messi se tornó ríspida. Y llegó el portazo.

Riquelme

Totti, genio azzurra, tomó el mismo camino que Román. Campeón del mundo sobre el suelo germano bajo la conducción de Marcelo Lippi, renunció por desaveniencias con Roberto Donadoni, por entonces allenatore de Italia. Pero il Commendatore regresó al banco. Entonces, el ahora delantero de Roma reveló su deseo de pegar la vuelta. A los 33 años y recuperado de una serie de lesiones, afirmó: “Quiero volver. Pero no hablé con Lippi”.

El ídolo romano, el diez que juega de nueve, en la pre-convocatoria de 30 jugadores que piensa hacer Lippi y que se concentrarán en el complejo deportivo La Borghesiana. Por una simple razón: el 5 se jugará la final de la Copa Italia entre Roma e Inter. Y los futbolistas de estos dos colosos italianos quedarán al margen de este compromiso. En Italia creen que Totti podría estar en la lista de buena fe como tributo, porque fue uno de los héroes del Mundial de Alemania. De hecho, el goleador sabe que Alberto Gilardino, atacante de la Fiorentina, y Marco Borriello, del Milán, cuentan con ventaja. Además, han subido las acciones de Antonio Di Natale, máximo artillero de la Serie A con 22 goles en el Udinese.

En Italia, también, espera un guiño otro diez. Magnífico en años mejores, sobre todo con la camiseta de Barcelona y tiempo antes de ser opacado por Lionel Messi, Ronaldinho no se aparta de Sudáfrica a pesar de que ya pasaron un año y 26 días de la última vez que se calzó la verdeamarela. El 1° de abril del año pasado, ante Perú en el estadio Beira Río de Porto Alegre, ingresó a los 21 minutos del segundo tiempo. Reemplazó a Elano. Y nunca más volvió al equipo. Así y todo, hace una semana, declaró en la revista italiana Chi de sí mismo: “No me imagino un Mundial sin Ronaldinho”. Y subió la apuesta: “En este último período he tenido, no por culpa mía, algunos problemas con la Selección. Pero iré al Mundial y lo ganaré”. Dunga no es terminante. Pero no habla demasiado al respecto. Los torcedores, tampoco. Están más pendientes de la convocatoria de Neimar, el pibe de 18 años que juega en Santos y que proyectan como el Ronaldo del 94.

Ronaldinho

Al margen de las idas y vueltas, los únicos que pierden sin estos diez son los amantes del fútbol. Un auténtico pecado. Por ellos vale la pena pagar una entrada.

 
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