¿Es el “hombre del metal” un hombre nuevo?

Marc Rich se dedicó a seducir a funcionarios de países pobres con instituciones débiles de América Latina

Orlando Ochoa Terán
o.ochoa@att.net

En cualquier parte del mundo donde irrumpe un escándalo relacionado con metales u otras commodities, casi siempre está presente un singular y cosmopolita trader cuyos antecedentes y estilo de vida parecieran haber surgido de la febril imaginación de un libretista de Hollywood.

El personaje de esta historia nació en Amberes, Bélgica, y emigra a EE UU cuando sólo contaba 8 años de edad. Muy joven ingresa a la firma de inversiones, Philipp Brothers. Además del inglés, domina el alemán, francés y en particular el español. Sus amigos dicen que el español sólo lo habla con su perro, de nombre Macho, y con los funcionarios de un buen número de gobiernos de América Latina.

Después de una disputa salarial por comisiones, estableció su propia firma de inversiones a través de la cual amasó una buena fortuna. En 1983 la Comisión de Valores de Nueva York le abre una investigación que el FBI amplía y el mismo año se le formulan 65 cargos que acumulan 325 años en prisión. Los cargos incluían, fraude, ganancias por $105 millones derivadas de ventas ilícitas de petróleo,  simulación de precios, cotizaciones falsas de minerales,  evasión fiscal y transacciones con países enemigos de EE UU.

La “crème de la crème” de los abogados de Washington no pudo salvarlo, se refugió en Suiza. Allí se instaló en la pintoresca población de Zug y registra una nueva firma denominada Marc Rich & Co AG.

Dos años más tarde sus transacciones superaban los $12 mil millones y su capital se estimaba en $950 millones. A la cabeza de una cohorte de brokers y traders Marc Rich se dedicó a seducir a funcionarios de países pobres con instituciones débiles de América Latina y de otras latitudes. Poco antes de que Bill Clinton entregara la presidencia a su sucesor, lo indulta en medio de un escándalo de protestas.

En los 80, en medio del escándalo que provocó el Informe Espinoza, relacionado con las empresas de la CVG, el nombre de Marc Rich y sus empresas figuraron en un Informe de la Contraloría General, que las responsabilizaba de transacciones con sobreprecios de bauxita a Interalúmina y en operaciones de trueque realizadas por Bauxiven y Ferrominera.

Por unos años Marc Rich desaparece del escenario venezolano pero regresa con la revolución bolivariana, no sólo a los predios del aluminio en CVG sino que extiende su codicia al oro y a PDVSA, donde se convierte en uno de sus principales traders a la sombra de los líderes del PPT, partido con un sugestivo nombre que Rich interpreta como una invitación, Patria Para Todos.

En los meses posteriores al 11A, Boris V. Marchegiani, un ex funcionario de Corpoven, reclutado por Rich para su empresa Trafigura AG, funda a PEPEX.NET en Miami, con un capital de $10.000 que se convierte durante la huelga petrolera en “el único canal de venta de PDVSA”, según su página web.

Rich “el hombre nuevo”

¿Por qué viene a colación Marc Rich? Según El Clarín y La Nación de Buenos Aires, Roberto Wellisch, “además de controlar la empresa Palmat y otras compañías en Venezuela y Miami, a través de la cual les cobraba las comisiones a agro-empresarios argentinos, encabeza otra compañía, la filial venezolana de la multinacional Glencore, con sede en Suiza” que “solía” ser de Marc Rich.  “Roberto Wellisch”, agrega la nota, “es un empresario absolutamente ligado al Gobierno de Chávez”.

Palmat es la misma empresa de Marc Rich que en 1991 la Contraloría General de Venezuela responsabilizó por sobreprecios de bauxita a Interalúmina y trueque con materia prima de muy baja calidad por Bauxiven y Ferrominera. Roberto Wellish era entonces como ahora, quien daba la cara por Palmat y Marc Rich en Venezuela.

¿Cuál es la diferencia con la cuarta? En aquella ocasión la Contraloría General concluyó que “estas negociaciones y la venta de vagones minerales” de la CVG ocasionaron “un daño patrimonial” por un total estimado en  $2.493.176”.

Comparado con lo que ahora ocurre en Guayana, ciudad de los metales, lo de Marc Rich es una historia infantil. Profesionales de la industria del aluminio agrupados en Sutrapuval, introdujeron el pasado 29 de abril ante el Ministerio Público una grave denuncia. Como resultado de los convenios de ventas a futuro entre Venezuela y Rusia por un valor de $1.200 millones, la primera entrega de $500 millones se extravió en camino a un misterioso banco ruso en El Líbano, Gazprobank.

¿Es el nuevo “hombre del metal” un hombre nuevo?

El Contralor General bolivariano no puede hacer nada.

Como resultado de esta pequeña “irregularidad” se condenó a Rodolfo Sanz a la “máxima pena” revolucionaria: ser electo diputado de la Asamblea Nacional.

Es parte de la banda de Los Invisibles.

 
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