Dios perdona pero la ignorancia no

Luis Cisneros Cróquer

Confidencias.

Luis Cisneros Cróquer.

El Presidente de la República, dos veces electo por el voto popular y, con la ayuda de una crisis política que llegó a los partidos políticos hace más de treinta años, (y luego con los errores cometidos por los estrategas del Paro Petrolero y la prodigiosa asesoría del inacabable jefe cubano, Fidel Castro), cree a pie juntillas que puede destruir los liderazgos de la provincia, incluyendo a empresarios, productores, profesionales universitarios, trabajadores organizados y por tanto profundizar la fortaleza de su gobierno y de sus ideas o caprichos, arrancándole a los Estados y Municipios, y a sus Gobernadores y Alcaldes, los recursos que les corresponden. De esta forma se ha producido el “entrompamiento” contra la descentralización, volatilizando los ingresos petroleros y desviando sus ganancias hacia un pote único, de una sola determinación, la suya, y restando posibilidades a quienes el pueblo reclama obras y servicios fundamentales.

Es histórico, nadie podrá negarle ahora ni en lo adelante, que Carabobo ha sido pionero en la lucha por la descentralización. Y es que sus dos ciudades principales, Valencia y Puerto Cabello figuran como fuentes de inspiración, por la reciedumbre de sus hombres y mujeres en la demanda de los derechos y en una justa distribución de la riqueza nacional. Hace algunos años, cuando se reunía en Valencia una Convención de Fedecámaras, un viejo amigo, de esos valencianos de noble estirpe y fenomenal ejemplo ciudadano, Pedro Rojas, me confió la misión de redactar un artículo para la revista Infórmate en torno a la asfixiante situación del país por el predominio de lo caraqueño, de lo centralista. Y escogió como símil un pulpo, arropando y aprisionando a un pequeño mapa de Carabobo. Porque tanto ayer como hoy, de esta región el gobierno central, sus ministerios y especialmente el que maneja las finanzas, se lo llevan todo, y ahora una Asamblea Nacional le ha dado “legalidad” a la usurpación constitucional, para que el Presidente de la República apriete más la correa a los gobernadores y alcaldes, mientras – por debajo de la mesa- le arbitran algunas obras como limosna a los gobernadores y alcaldes propios que no se atreven a levantar la voz so pena de ser denunciados como apátrida y traidores.

El impacto se revierte contra los más pobres y necesitados. Desde Caracas anuncian asfalto para autopistas y carreteras, un asfalto que nunca llega; se invaden fincas y propiedades privadas; se alimenta el odio y se permite el robo descarado de los dineros públicos. Pero no construyen escuelas ni liceos, no le pagan lo que se les debe a las universidades, no hay atención hospitalaria, los médicos y personal adjunto siguen viviendo con salarios de miseria…

Ignoran, quizás, que los gobiernos cansan y se agotan… y que la justicia habrá de alcanzarlos, pero no por ignorantes, sino por todo lo demás.

 
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