“ Fidel Castro es la peor desgracia de Cuba”

Quiero que de la misma manera como yo respeto las ideas de todo el mundo, se me respeten las mías.

El opositor cubano Guillermo Fariñas, en huelga de hambre y sed desde hace 53 días, conversa en exclusiva con El Nuevo Día desde el Hospital Arnaldo Milián, en Santa Clara

Por Mario Alegre Barrios / malegre@elnuevodia.com

La estática en la línea telefónica es irritante. Hola, aquí la operadora de La Habana… ¿con qué número quiere hablar en Santa Clara? Buenas noches señorita… mire, busco a un enfermo en un hospital, no sé en cuál, sólo me dieron este número. Es que está marcando mal señor, le falta algo a la clave, pero si quiere yo lo comunico. Muy amable señorita, se lo agradezco. De nada caballero, espere un momentico, enseguida lo conseguimos… ¿cuál es el nombre de la persona que está buscando? Guillermo Fariñas. ¿Cómo? Gui-ller-mo Fa-ri-ñas. Deletréeme el apellido por favor. Sí señorita, mire, es F-a-r-i-ñ-a-s señorita, un opositor cubano que está en huelga de hambre… ¿no lo conoce? No señor, no sé quién es…

Palabras más, palabras menos, éste es el prólogo a la conversación con Guillermo Fariñas, cuya celebridad se disparó a partir del pasado 25 de febrero, cuando inició la vigésima cuarta huelga de hambre en su vida de 48 años, como secuela a la muerte de Orlando Zapata -tras un ayuno de 85 días-, otro opositor de los hermanos Fidel y Raúl Castro, cuyo régimen enfrenta una de las mayores crisis en su historia de poco más de medio siglo, no sólo por la agudización de sus ya proverbiales problemas sociales y de infraestructura, sino también por el avivamiento de la militancia opositora y su difusión en el mundo globalizado.

La gestión de la telefonista habanera culminó con la respuesta de una mujer -presumiblemente enfermera- del Hospital Arnaldo Milián, quien entre gruñidos aceptó que ahí se encontraba recluido Fariñas, pero que “por ningún concepto” estaba permitido pasarle llamadas o dar detalles de su condición.

Un nuevo intento con uno de los números telefónicos -también en el hospital- que nos consiguió el buen amigo, escritor y profesor Andrés Candelario, pero esta vez con el dígito adicional que faltaba en la clave, gracias a la amable telefonista que aseguró ignorar quién era Fariñas.

Uno, dos, tres timbrazos entrecortados por la estática y, de pronto, una voz masculina. ¿Oigo? Sí, por favor, con el señor Guillermo Fariñas. ¿De dónde le hablan? Del diario El Nuevo Día, en Puerto Rico. La voz se aleja un poco. Mira, que te hablan de Puerto Rico. La voz se acerca de nuevo. Un momentico. Gracias. Sí, oigo. ¿Señor Fariñas? Sí, a sus órdenes. La voz es ronca pero firme. Esta es la charla.

El último día que comió y bebió algo fue el pasado 24 de febrero… desde entonces han pasado 50 días. Se le está suministrando alimentación parenteral, luego de que se comprometiera a aceptarla si le permitían la visita de sus compañeros en la unidad de terapia intensiva donde se encuentra. ¿Cómo se siente? ¿Cuál es su situación actual?

La verdad, un poco agotado, pero sólo desde el punto de vista físico. Desde el domingo pasado y hasta el martes tuve una fuerte crisis de fiebre por una infección que me debilitó mucho, pero ya los médicos la controlaron. Este proceso trae muchas complicaciones bacterianas. Ya apareció una infección que fue algo grave y luego serán dos y tres, hasta que los médicos que me atienden no puedan hacer nada y entonces llegue mi fallecimiento.

Al inicio de su huelga de hambre -y así lo ha sostenido desde entonces- puso como única condición para ceder que liberasen a 26 presos políticos cubanos. ¿Nada de esto ha cambiado?

En lo absoluto. Para terminar con esta huelga de hambre y sed, exijo que el gobierno de Raúl Castro ponga en sus casas a los 26 prisioneros políticos de conciencia que están diagnosticados como muy graves en una situación insostenible dentro del sistema carcelario cubano y esos diagnósticos los hicieron médicos militares del Ministerio del Interior. Ésta es mi única demanda y no es negociable.

¿Qué posibilidad real existe de que su demanda sea cumplida por parte del gobierno de Raúl Castro?

El gobierno de Fidel y Raúl Castro asesina a sus adversarios políticos, lo mismo en la calle que en las prisiones.

En verdad no tengo ninguna esperanza de que el Gobierno cubano acceda, pero a la misma vez que el Gobierno cubano no acepta, yo voy a seguir en mi posición y sé que voy a morir. En la historia de Cuba hubo un dictador muy cruel -yo no vivía en aquella época- que se llamó Gerardo Machado y que no fue capaz de dejar morir a su adversario político, el líder comunista Julio Antonio Mella, quien estaba en huelga de hambre. También dicen que hubo un dictador muy cruel que se llamó Fulgencio Batista, que no fue capaz de dejar morir a sus adversarios políticos -también en huelga de hambre- que estaban presos esperando juicio.

Vamos a demostrar que todas esa misiones del Gobierno cubano en el exterior simplemente son el camuflaje para que el mundo no se fije en las crueldades que durante 51 años el gobierno de Fidel y Raúl Castro ha cometido contra los ciudadanos cubanos, y cómo asesina a sus adversarios políticos, lo mismo en la calle que en las prisiones.

¿Contra cuál de los dos hermanos Castro siente mayor indignación?

De verdad que no le sabría decir. Sin duda ambos son unos tiranos, pero mientras que Fidel es también un intelectual, Raúl es un militar. Fidel considera que Cuba es su hacienda particular, mientras que Raúl considera que Cuba es su cuartel particular, así que no sé con precisión cuál de los dos es peor.

¿En qué piensa durante estos días cuando, con cada día que pasa, la certeza de su muerte es más grande?

No es que tenga certeza absoluta pero… en el discurso del 4 de abril pasado, en la clausura del noveno congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas, el presidente Raúl Castro dijo muy claramente que me iba a dejar morir… para mí, ésa es una sentencia de muerte.

¿Qué reflexiones le provoca esa inminencia?

Pues… que no creo que esta muerte vaya a ser rápida, sino lenta y con mucho sufrimiento, luego de unos 6 a 9 meses desde que comencé la huelga. Ya me estoy acercando al segundo mes. Puede ser que Dios sea bondadoso y nos produzca una enfermedad repentina que acabe con todo esto, pero los médicos están haciendo todo lo posible por extenderlo, porque a Raúl Castro no le conviene que yo muera, pero me verá morir. A Raúl Castro lo único que le conviene es que yo me rinda, pero yo no me voy a rendir. Le voy a demostrar a él que sin un ejército, sin ser presidente de un país, sin tener a la Policía, sin tener a la Marina, sin tener armas largas y sin ejercer la violencia, yo soy más fuerte que Raúl Castro y que sus ideas…

Durante los últimos días, al menos dos opositores que -como usted- estaban en huelga de hambre, la abandonaron, entre ellos Darsi Ferrer. ¿Cómo se siente al respecto?

Esa es la posición de Darsi Ferrer y yo se la respeto. Somos democráticos y no tengo nada que criticarle. Él tiene un contexto y unas circunstancias distintas a las mías. Yo dije que esto es hasta las últimas consecuencias y así será. Quiero que, de la misma manera como yo respeto las ideas de todo el mundo, se me respeten las mías.

Hace un momento mencionó a Dios. ¿Cómo es su relación con Él en estas circunstancias?

Muy buena… para hacer la huelga de hambre y sed yo sólo leo a Isaías 58. Ahí la Santa Biblia me dice por qué se hace ayuno y eso me fortalece.

Durante las últimas semanas Silvio Rodríguez y Carlos Alberto Montaner sostuvieron un intercambio epistolar que, aunque bastante espinoso, parece haber abierto una suerte de espacio al diálogo… ¿que comentario le merece?

En verdad ninguno, porque lo desconozco. Aquí no tengo acceso a eso, aquí lo que tengo es un televisor que sólo coge cuatro de los cinco canales cubanos y no tengo ese tipo de información.

¿Qué piensa del fortalecimiento de la relación entre los hermanos Castro y Hugo Chávez?

Mire usted, Hugo Chávez es una fabricación totalmente cubana, fruto del departamento de América del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Una vez, en un discurso Hugo Chávez dijo que su hermano Adán había estado en el Partido Comunista y que este cuerpo lo había designado a él para entrar al ejército. Desgraciadamente Chávez fue el salvavidas que encontró el castrismo cuando estaba a punto de hacer cambios para no colapsar. Ojalá esta sociedad no perdure, no tanto por nosotros, que de alguna manera ya estamos saliendo de esta y a la que no creo que le quede mucho, sino por los hermanos venezolanos que ya están viviendo en un Estado totalitario y fascista. Cuando una dictadura no se combate, se extiende. Las dictaduras siempre tienden a crear redes y en ese sentido son parásitas. La mejor manera de enfrentarlas es con la solidaridad y si algo he aprendido es que con las dictaduras no se negocia.

¿Qué tiempo de vida le da al régimen castrista?

No lo puedo decir, eso depende de muchos factores… depende de la disidencia cubana, del pueblo cubano, del exilio, de las circunstancias del mundo, del apoyo que reciba o no de países como Rusia, China y, por supuesto, Venezuela… no sé.

Pese a las limitaciones en la comunicación con el exterior que existen para los cubanos en la isla, ¿está consciente que desde afuera la situación en Cuba se percibe como quizás la peor crisis que ha enfrentado el Gobierno cubano?

Sí, estamos conscientes de eso…

¿Y acaso esto no es esperanzador para quienes -como usted- luchan desde adentro?

No, lamentablemente no, para nada… el Gobierno cubano siempre se ha caracterizado por la irracionalidad política. Claro que el pueblo cubano está al tanto de todo lo que sucede, pero el terror le impide reconocerlo.

Ahora que menciona al pueblo, en esa conversación entre Silvio y Montaner, el primero le pregunta al segundo que si el Gobierno cubano es tan malo, ¿de dónde salió ese pueblo cubano tan bueno? ¿Qué piensa usted al respecto?

El problema es que ambas cosas son inversamente proporcionales entre sí. Martí decía que, cuando un pueblo emigra, los gobernantes sobran. Hay que buscar cuántas personas han muerto en la diáspora, cuántos cubanos hay actualmente en ella y, lo más importante ahora, cuántos cubanos quieren irse ahora para la diáspora y el Gobierno se los impide. ¿Si el Gobierno es tan bueno en verdad, por qué entonces la gente quiere irse?

¿Algún comentario final?

Lo único que les digo a todos los que lean estas palabras es que en algún momento de mi vida estuve de parte de Fidel Castro. Después, como sicólogo, fui un trabajador del Ministerio de Salud Pública y posteriormente caí preso por enfrentarme a la corrupción de la elite gobernante. En verdad, Fidel Castro es la peor desgracia de Cuba en toda su historia, con Raúl como segundo de esa gran tragedia.

 
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