“Mi reino por un caballo!!!”

La Pequeña Política
Espantapájaros
Avizor.uno@gmail.com

“Lo que por estar yo siempre en el mismo sitio,  no veo y otros ven, lo trato de compensar pensando en lo que otros, por andar de rama en rama, quizás no alcanzan a pensar.”

Escrito para gente inteligente

Comienzo por pedirle disculpas a mis queridos Pajarracos, pajarracas, pájaros y pajaritas. La encuesta de la semana pasada tenía un venenito, y no es justo que yo los haya llevado al engaño. Pero les confió que no me pude aguantar. La tentación que me ofreció Águila Uno con aquello de controlar la moneda, no la pude resistir. ¿En que los engañé? ¿Recuerdan ustedes aquella adivinanza infantil “oro parece, plátano es”, en que uno terminaba pensando en lo que no era plata, cuando la respuesta estaba en la frase misma?

Me explico. No hay tal dólar paralelo, o piramidal o volador. Esa es una ficción, igual a la de la plata y el oro. La respuesta correcta era “Ninguna de las anteriores”, y quienes ganaron se merecen mi reconocimiento. ¿Pero por qué no es ninguna de las anteriores? Porque el dólar se mantiene estable, hasta ha mejorado su valor con la crisis europea. El que vuela, salta y hace piruetas, y Águila Uno no logra controlar no es el dólar. Es el bolívar, que ya se ha devaluado sopotocientas veces desde que asumió el poder, a pesar de controles de toda naturaleza y de un “dólar oficial”, que solo ha servido para enriquecer a los que pueden comprar los dólares al precio que no es y venderlo al precio que si es.

Con razón decía la Pajarita Burgos en una entrega anterior que en Cuba la corrupción y la represión son compañeros de ruta. No fueron esas exactamente sus palabras. Pero ustedes me entienden. Se podrá someter  un pueblo, pero no controlar sus decisiones. Si algo que requieres no se consigue, ofreces pagar más caro y en seguida aparece. Como sea aparece. Los mercados negros son consecuencia de provocar escasez. Si lo sabré yo que me la paso todo el día cuidando mis cosechas… sin provocar escasez.

Solo el equilibrio controla, pero equilibrio como que es demasiado pedir. ¿Equilibrio? Esta columna es sólo para gente inteligente.

LOS BOLSAS Y LA BOLSA

Los dueños de las Casas de Bolsa, de bolsas no tienen nada. Se las confiscaron esta semana y el gobierno se quedó con el pelero. Pero, claro, Águila Uno y su gentecita lo sabía. ¿Quién inventó el “dólar oficial”? Pues bien, ese fue el mismo pajarraco que fabricó el dólar paralelo, dólar que como no existe y no ha existido nunca, no es pecado mencionarlo. Pero eran las Bolsas, muchas manejadas por “amigos del Régimen”, las que se encargaban de mantener el equilibrio – y por tanto el control- comprando y vendiendo bolívares a cambio de cualquier moneda.

Pero Águila Uno que sigue debilitándose, tanto que hasta un Consejo Federal de mentirita convocó, y no se conforma con ese equilibrio exógeno para estabilizar el bolívar, ahora personalmente lo quiere controlar. O sea, que como no es suficiente negocio que se compren y vendan bolívares, legalmente en las Casas de Bolsa, él, Águila Uno, lo hace ilegal. ¿Para qué? ¿Para que el negocio mejore? Y en ese caso ¿para quién? Para el que tenga más dólares, por supuesto. Y ¿quién tiene más dólares? Adivina, adivinador.

Que yo sepa, quien más dólares tiene y ha tenido en la historia que comienza en 1990, y en la prehistoria de este país, que es todo los demás, es nada más y nada menos que el mismo AGUILA UNO, cuyas grandes alas aparecen hasta en los dólares aparece retratada,  junto a la Pirámide, claro, símbolo de poder sin límite, y junto al Tercer Ojo, el ojo que todo lo ve. Sorpresas que da la vida. Pero allí está.

Chucho Heras, el editorialista de este Semanario, y mira que me arriesgo llamándolo Chucho, cuando él es tan serio, pues bien, Chucho, recomienda leer las páginas centrales. Yo las recomiendo también. Porque allí descubrirán de la pluma o más bien plumas del pajarraco Alayon algo que Águila Uno sabe desde que se graduó de Teniente Coronel. Que más vale hacer bulla, que no cuesta nada, que pagarle el sueldo a un batallón armado que cuesta un Potosí. Porque precio y valor son cosas distintas. Es tan interesante lo que dice el Alayon que yo, un humilde Espantapájaros, he comenzado a comprender, la máxima del pasodoble, algo que yo, siendo de madera, antes no sabía, eso de que un beso de amor, que es el beso más escaso, tiene muchísimo valor, pero no tiene precio.

KADA MAKRO EXITO

Pues bien, la debilidad de Águila Uno no se manifiesta solamente en su deseo de controlar los dólares para venderlos más caros, sino también, como lo hemos dicho antes, en su obsesión por controlar toda la cadena alimentaria. Primero fue la expropiación de tierras para matar la producción, mientras montaba Mercal para vender lo que importaba. Luego comenzó a presionar a los fabricantes de alimentos, azúcar, arroz, café… Al mismo tiempo presionaba sobre Polar, el más grande de los productores, sólo que mendocita se mueve rápido y tiene conexiones, y varias veces se le ha escabullido. Pero al fin le quitó algo, los almacenes de Barquisimeto, no le importó perder un Falcon si el premio era un pedacito mas de la cadena alimentaria.

Luego siguió confiscando la cadena ÉXITO, después los supermercados CADA y ahora se habla de que le tiene la vista puesta a MAKRO. O sea que ya no se conforma con “CADA ÉXITO” sino que quiere “CADA MAKRO ÉXITO”. ¿Se impondrá Águila Uno también en su empeño de atrapar al oso Polar?

Claro, yo hago chistes, juego con las palabras, ¿qué mas va a hacer un Espantapájaros en sus ratos de ocio? Pero la cosa va en serio. Porque además de la cadena ALIMENTARIA, ahora – como vimos al comienzo- quiere también el control total de la cadena MONETARIA. Y ello incluye los SEGUROS y hasta las CLINICAS PRIVADAS, igualito que Fidel. Menos mal – digo yo- que todavía no se ha metido con los carpinteros, que son los únicos que me pueden reparar a este humilde Espantapájaros, cuando se me jurunga un brazo o le cae comején a mi pierna solitaria.

AGUILA UNO NECESITA OTRO CORCEL

Cuentan que el Rey Ricardo III, rodeadas sus tropas por aquellas del Conde Enrique, mandó a encasquillar su mejor caballo. Pero el herrero no tenía suficiente hierro en su fundición y uno de las herraduras no quedó bien adherida al casco de su cabalgadura. Lo cierto es que un momento difícil de la batalla, cuando sus tropas comenzaban a ceder ante el empuje de las fuerzas del Conde, el Rey espueleo a su caballo para meterse en la candela y animar a los suyos. Pero con la mala suerte que la herradura se soltó, y el caballo al caerse, despidió al Rey de su silla de montar… y antes que éste se pudiera reponer, el caballo se había escapado.

Fue entonces, con las fuerzas del Conde asediándolo, que el Rey, parado en medio del campo de batalla,  comenzó a gritar desesperadamente, “Mi reino por un caballo” “Mi Reino por un caballo”… pero nadie apareció.

Hoy es Águila Uno quien teme perder su caballo (en su caso la Asamblea que es su salvo conducto a la legalidad, recordemos a Zelaya), de manera que nada extraño tiene que quiera hacerse de un nuevo corcel. Por eso busca controlar nuestros muñuños y también el pabellón. Aclaro porque son dos. El pabellón criollo, con que nos alimentamos, y el pabellón donde nos van a hospitalizar cuando enfermemos, ustedes, aclaro, mis queridos pájaros, porque lo mío, ya lo saben, es pura carpintería.

Como el Rey de Inglaterra, Águila Uno necesita otro corcel… porque va a la batalla y el suyo no está bien herrado, y se le puede caer.

 
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