¿Negociación?

Jonathan Humpierres

Jonathan Humpierres (*Juan Diego)

*Cantautor, músico y abogado venezolano
juandiegocd@yahoo.com

En el marco de cualquier negociación es un requisito imprescindible la voluntad real y honesta de las partes en conflicto de querer lograr un acuerdo.

La capacidad de negociar requiere de extrema madurez y convicción cierta de saber que la única posibilidad de acercamiento es el reconocimiento del otro y la imperativa necesidad de que ambos extremos cedan parte de sus intereses.

Si ambas partes se sienten ganadoras al levantarse de la mesa, entonces estamos en presencia de una verdadera y lograda negociación.

La asistencia de los gobernadores de oposición al llamado Consejo Federal de Gobierno, me dejó muy asombrado. No voy a negar, que mi instinto visceral se manifestó activamente y que la indignación de ver semejante retrato, colmó mi  ya poca comprensión a la forma de actuar de estos líderes que asumen en sus manos una posibilidad real de cambio.

Pero como prefiero mantener la cordura, no emitiré juicios propios de lo que realmente siento por cada uno de los que asistieron a ese nuevo circo de  sonrisas acartonadas y de hipocresía patológica. Así que sólo me dedicaré a redactar una clara exposición de motivos, con la única finalidad de recordarles a los que asumen cierto tipo de liderazgo regional aún, de por qué es imposible que este régimen, bajo su líder, llegue a cualquier pacto o acercamiento con ellos.

El secuestro institucional es la señal más clara de que este país no comulga con el Estado de derecho ni con la norma constitucional, insisto por enésima vez, no estamos en un marco democrático, por lo cual toda oposición política es un enemigo manifiesto y dicho por el propio líder revolucionario, “aquí no se negocia con la oposición”.

Les recuerdo a los ingenuos gobernadores que nuestro presidente no es político, es un comunicador por excelencia pero formado bajo una  única visión: la militar. Para él gobernar es sinónimo de mandar y obedecer; el manejo del poder supremo y absoluto sugiere una especie de delirio heroico que sólo reacciona  bajo el ego de la imposición, Chávez no negocia ni negociará jamás. Es absurdo creer que un hombre que no digiere y que traga hondo cada vez que pronuncia la palabra democracia, tenga alguna disposición sincera para establecer diálogos con sectores que no comulguen con su visión autocrática. Su ideología, a pesar de ser una mezcolanza turbia, tiene una estructura fundamental: Chávez, amigos gobernadores, es fidelista-comunista.

Aquí en referéndum popular, se negó de manera clara y tajante que no estábamos de acuerdo con un Estado socialista, sin embargo la verdadera voz del pueblo fue ignorada, y hoy en nuestra patria vivimos bajo el disfraz y la falacia socialista para imponernos el más burdo comunismo. Ustedes gobernadores que estrechan la mano y sonríen frente al caudillo, avalan con su presencia la desgracia que estamos viviendo.

Cercanos cada vez más a las elecciones parlamentarias, veremos a un presidente dedicado a la campaña, él tiene más claro que nunca que la decisión del triunfo del 26 de septiembre está en manos de los “ni ni”, así que hará lo de siempre. Por un lado tenderá la mano traidora a sus enemigos, se vestirá de azulito y dirá que todo ha sido por amor; y por el otro, seguirá avanzando en su revolución comunista, expropiando y acabando con cada sector que se resista con dignidad y postura firme.

La confrontación no es la salida, pero mucho menos el acercamiento a semejante eje de políticas y sistemas trasnochados. Sólo tenemos una oportunidad de dar pasos ciertos para conquistar una nueva democracia; debemos llegar al sentir y al alma popular, con los proyectos y el corazón en la mano. Nos urge una tercera vía, es hora de convocarla.

 
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