Economía malandra



Alex Capriles M.


Áxel Capriles M.
acaprile@ucab.edu.ve



Una economía de coacción y saqueo puede esconderse bajo la máscara de la justicia social

Se equivocan quienes con frecuencia afirman que el Presidente de la República personifica o expresa al pueblo venezolano. El Presidente simboliza, representa, no al pueblo en general, sino a una figura colectiva muy precisa personificada, en ocasiones, en el malandro. Basta analizar el lenguaje, las actitudes de vida, los rasgos dominantes de lo que el Padre Alejandro Moreno ha descrito como el “perfil del delincuente violento popular” para darse cuenta de los componentes emocionales que encuentran salida a través del discurso de la revolución. El malandro es, sin duda, temido, tolerado, respetado, conocido (¿es eso lo que los encuestólogos llaman “popularidad”?) y tiene un papel importante en la vida del barrio pero no es, ni lejanamente, representativo del pueblo ni de la cultura popular. La psicología del malandro puede ser tremendamente efectiva cuando de política se trata. La política versa sobre el dominio y el poder. No es lo mismo, sin embargo, cuando hablamos de economía donde la creatividad y la productividad tienen un papel más importante que el poder.

Así como el malandro adquiere sus bienes e impone su voluntad mediante la fuerza y la violencia, la política económica venezolana se ha convertido en una seguidilla de amenazas, imposiciones, intervenciones, allanamientos, decomisos, expropiaciones, chantajes. Una economía sencilla: “yo tengo el poder, dame tu fábrica, traspásame tu bien”. Robert Mugabe metió presos a muchos comerciantes, amenazó y declaró ilegal la inflación, pero la inflación no le hizo caso. Los precios son los mensajeros del mercado. Si los matamos nunca sabremos sus mensajes. Las variables económicas no son personas que responden a la violencia y al chantaje. Por el contrario. Una economía de coacción y saqueo puede esconderse bajo la máscara de la justicia social, pero siempre termina expoliando al pueblo, empobreciendo a la sociedad. Como el tesoro tomado al Inca por los españoles, es una riqueza que dura muy poco tiempo.


 

Un Comentario;

  1. Sergio Bacalao Römer said:

    Excelente articulista y excelente artículo,.

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