El límbico universo de los ni-ni


Victor Bolívar

EN TIEMPO REAL
VÍCTOR ANTONIO BOLÍVAR C.


Cual vírgenes vestales, algunos medios y dirigentes opositores reaccionan indignados cuando nos referimos al espinoso asunto de las precariedades que afectan a esa oposición, que -a nuestro parecer- son intrínsecamente superables si se pone de manifiesto una voluntad política desprovista de intereses grupales o particulares.


Comulgamos con la idea de que sólo subsanando esas vulnerabilidades estaremos en condiciones idóneas para una lucha por los principios democráticos que no termina el 26S,  porque es de muy largo alcance. Es una insensatez  sembrar expectativas de que estamos en la única vía correcta para derrotar al oficialismo cuando transitamos el  camino electoral. Peor aún, cuando muchos de quienes así lo pregonan, saben en su fuero interno que al día de hoy no estamos en condiciones reales para obtener un contundente triunfo o propinarle una abierta y crucial derrota al régimen.


Sostener que estas elecciones son el punto de partida para acabar con este régimen autocrático y totalitario, y no darle un carácter integral, asumiendo la lucha como una sola con variadas expresiones, es una irresponsabilidad cuando vemos incrementarse con los días una radicalización del proceso inconstitucional que adelanta el gobierno y no se está enfrentando. Es perentorio que esa lucha aborde el día a día que está acogotando al venezolano. Chávez juega en varios tableros, y muchos de  nuestros dirigentes se encajonan cada vez más en una agenda estrictamente electoral.

Estos dirigentes de la oposición ven en los medios una panacea para hacer política sin necesidad de meterse en las zonas populares, creyendo capitalizar así el descontento que le genera al pueblo la carencia de lo básico por la ineptitud de este gobierno. Por eso es falso que estén “pateando” esas barriadas para rescatar la confianza perdida, como falso lo es también que los acuerdos de la Mesa sean tan inclusivos como para que constituyan el sumun de la unidad que exige el país.

Del otro lado, vemos con preocupación la camisa de fuerza totalitaria que se le está imponiendo al país. El oficialismo no se detiene para conseguir ese objetivo cuando elaboran y aprueban leyes fundamentales para su proyecto preparando hechos cumplidos para la nueva AN, convierten las expropiaciones y ocupaciones en banderas de redención popular, fusionan lo político con lo militar y concentran con mayor énfasis todo el poder.

Hay partidos que en el pasado contaron en sus filas a la mayor parte de quienes integran al PSUV. Hoy, por la desconfianza que inspiran algunos de sus principales dirigentes de turno -a quienes ven como unas réplicas de Chávez- están completamente desconectados del pueblo. De manera que bajo esas circunstancias es poco probable que logren la captación de aquellos que ingresan al universo límbico de los ni-ni que hoy tratan de avizorar mejores horizontes.

Debemos fortalecer a los partidos si queremos enfrentar al régimen. Por eso es fundamental una conversión de los anti valores que los corroen, como la falta  de ética y la praxis inescrupulosa, en principios y valores morales eficaces como instrumentos de lucha. De no ser así, se está perdiendo un tiempo vital y no evitaríamos el avance que en paralelo mantiene el chavismo.

Esto hay que reconocerlo para que se reformule una estrategia que nos conecte con los sectores populares con una política incluyente que hoy brilla por su ausencia.

 
Víctor A. Bolívar C.Víctor A. Bolívar C.
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