Vida, libertad y propiedad

Oswaldo Álvarez Paz

Oswaldo Álvarez Paz
oalvarezpaz@gmail.com



De estas tres palabras se derivan los derechos fundamentales de la persona humana. Sin ellos es imposible la existencia digna y el ejercicio del libre albedrío. Las sociedades se convierten en rebaños sumisos, normalmente al servicio de tiranos inescrupulosos cuyas desviaciones y corruptelas crecen al ritmo del poder y el dinero que acumulan. A esto se llega como consecuencia de revoluciones en nombre del socialismo o con procesos tenidos como democráticos por el origen, pero que destruyen los principios y valores que la alimentan, las instituciones que le dan soporte y el ordenamiento jurídico que establece las normas de convivencia entre los ciudadanos y las relaciones de éstos con el estado-gobierno. Es la destrucción de la democracia desde la democracia misma y del estado de derecho gracias a la manipulación bien dirigida de una legalidad precaria.

Como ejemplo del caso revolucionario está Cuba, bien conocido. Con origen democrático, el venezolano orientado, fiscalizado y controlado, en lo fundamental, por el castro-comunismo cubano. Una tragedia que divide a los verdaderos demócratas sobre cómo enfrentar, tanto al totalitarismo chavista como la ocupación cubana.

En Venezuela la vida no vale nada. Es el territorio más inseguro del continente. La politización del hampa permite concluir que la inseguridad es una política de Estado. Son más de ciento cincuenta mil asesinatos y muchos heridos en diez años. Más que en Irak o en los conflictos del Oriente Medio. El hampa dejó de ser “común”. Integra a estructuras del crimen organizado con tentáculos en todas las instancias y sectores del país.

Al desvanecerse el principio de la legalidad, en el país todos están en libertad condicional y algunos, como yo, presos por ser adversarios, resistiendo violaciones a la Constitución. No soy el único, quizás uno de los más emblemáticos. Está afectada la libertad de trabajo, de empresa, de educación y cuidado si hasta la libertad religiosa.

Finalmente la propiedad. En la Venezuela de hoy no se expropia por causa de utilidad pública o social. Se confiscan y asaltan -con o sin violencia física- residencias, construcciones, empresas de variada naturaleza, fincas agropecuarias, con alevosía propia de delincuentes.

Ésta es la verdad. Aspiramos a la comprensión de la comunidad internacional. El pueblo, igual que las personas naturales, también tiene derecho a la legítima defensa.


EXPRESO, Lima

 
Oswaldo Álvarez PazOswaldo Álvarez Paz
Top