EL CAMBIO RADICAL

JESÚS HERAS –

El país clama por un cambio radical y el Presidente ya no tiene margen de maniobra. Todas las encuestas de opinión revelan la más terrible de las realidades para el Presidente: La mayoría de los venezolanos le culpan de la dramática situación del país y del creciente deterioro de las condiciones de vida.

El efecto “teflón” que hacía que los problemas de la nación resbalaran frente a su popularidad, ha desaparecido totalmente. Cada vez más, la intención de voto por el Presidente o por sus candidatos se acerca a su lecho de rocas, que ha descendido al 35%… y sigue bajando. Está quedándose el gobierno solo con el “chavismo duro” en este viaje que pareciera sin retorno.

LA JUGADA ELECTORAL

¿A qué debe jugar el gobierno entonces?: A ganar con ese 35% duro. ¿Es esto posible? ¿No es acaso un 35% de los electores muy poca gente para vencer en las próximas elecciones parlamentarias?

– Pues depende, depende de cuánto es el porcentaje de quienes se le coloquen enfrente. Así pues, sólo le queda al Presidente jugar a que sus adversarios no pasen de ese 35%. ¿Cómo quisiera hacerlo? La respuesta es aterradoramente simple: Haciendo que no vote más de la mitad de quienes le adversan, vale decir, propiciando la abstención….

¿Y esto cómo se logra? La forma clásica es convenciendo a sus adversarios de que votar de nada sirve.

Ya pasaron entonces los días en los que el Presidente se dedicaba a cortejar a sus opositores. Ya sabe que los apagones, el agua escasa y contaminada, la vida cada día más cara, el desabastecimiento, la inseguridad, la campante corrupción y el desempleo lo están derrotando con las grandes mayorías.

De hecho, la gestión del presidente Chávez es tan pero tan negativa, que Venezuela, con todos sus recursos petroleros, será este año el único país cuya economía se contraerá en las Américas; que será peor la realidad económica venezolana que la de Zimbabwe, y también peor que la de Grecia, cuyo descalabro acaba de desencadenar una crisis de confianza mundial.

Le queda entonces al Presidente refugiarse en sus “duros”, en sus “patria o muerte” y rogar a que ello sea suficiente. Por eso huye hacia delante y radicaliza sus acciones. Quiere atornillar a los duros y algo más. Si nos sigue a la siguiente nota verá qué otro papel juega la radicalización…

EL TEMOR COMO HERRAMIENTA

El gobierno quiere atemorizar a la población, simulando -a los ojos de los menos dispuestos a luchar- que es omnipotente. Que ante su poder de semidiós, el ciudadano tiene que resignarse y aceptar su gobierno, así como es.

Las expropiaciones, las milicias, atropellos de toda naturaleza y la represión, forman parte del tinglado de la obra de terror que, como buen director de teatro, el Presidente está intentando montar.

El Presidente quiere desmoralizar a los electores, quiere que la indignación que sentimos todos -sin distingo de ideología o de colores- se haga estéril; que nos embargue la tristeza y la depresión. Quiere una población desmoralizada que termine pensando que es imposible un cambio. Si logra el cometido del guión de su obra teatral, ganaría las elecciones con ese 35% que le queda, porque la mitad de ese 60% que lo adversa, no sería suficiente para derrotarlo.

Por eso intenta difuminar la idea de que no hay sino salida de fuerza… a sabiendas de que en el terreno de la fuerza es él, como Presidente, quien lleva las de ganar.

NO LO AYUDEMOS

En todos los deportes, los entrenadores recomiendan no quitarle nunca la vista a la pelota. Se trate de batear, de fildear, de chutar, de dar un revés, el secreto del triunfo es seguir siempre la trayectoria de la esférica. No importa el ruido de las multitudes, no importa en qué jugada otros estén, hay que golpear la bola de lleno para triunfar.

Hay mucha gente que, adversando al Presidente, multiplican su propia prédica. No en balde se dice que los opuestos se atraen. Llaman traidores y colaboracionistas a las fuerzas que están preparándose para las elecciones. Hay quienes dicen que sólo realizando actos “vanguardistas”, guarimbas y acciones directas, es como se lograran los objetivos. Se equivocan.

La sociedad venezolana se está movilizando a su ritmo, cada quien reaccionando de acuerdo a su propia realidad. Cada comunidad, cada segmento, cada sector, como en una guerra de guerrillas, sin otro concierto que no sea el descontento general, está hostigando la capacidad de actuar de un gobierno cuya ineficiencia y corrupción le impide resolver uno solo de los problemas por los que los que el país protesta.

Bienvenida sea ese país que aflora. Bien canalizada y dirigida por sus líderes naturales, la protesta ha venido cumpliendo el objetivo de despertar la conciencia a miles de nuestros compatriotas.

Todas las formas legales de lucha son válidas en una democracia. Combinarlas y articularlas es labor de la dirección política que ha ido  surgiendo de esas mismas luchas.

No quitarle la vista a la pelota significa ponerle atención sólo a aquello que nos conduzca a ganar las elecciones del 26 de septiembre. Si las cosas siguen como van, será inevitable que el gobierno las pierda. No lo ayudemos.

DEVOLVERLE LA ALEGRIA A VENEZUELA

Ya lo dijimos: El claro plan del gobierno es deprimir a los venezolanos, convertir la indignación en tristeza y paralizar la voluntad de lucha.

Frente a eso debemos promover la convicción de triunfo, la alegría y la esperanza.

Fue en “clave de alegría” que los chilenos lograron derrotar a Pinochet que era un dictador mucho más eficiente y popular. Esta imitación izquierdosa, la venezolana, promovida desde afuera para apoderarse de lo que es nuestro, no tiene más fuerza que la que tenía entonces el general chileno. De hecho, tiene mucho menos. El país se está cayendo a pedazos, en cambio, Pinochet entregaba un país próspero. Y sin embargo, perdió.

En tiempos de profundos cambios, la gente escoge entre el deseo de cambio y el temor al cambio. La reciente experiencia colombiana lo pone de relieve. El pueblo en una decisión espontánea que dejó muy mal paradas a las encuestadoras, no quiso aventurarse con un candidato sumamente inteligente, pero que había expresado preocupantes excentricidades en el pasado.

Entre nosotros el caso es exactamente al revés y de allí el anticipado aliento con que vemos venir las elecciones de septiembre. La corrupción, la ineficacia, el desempleo, la inseguridad, la inflación, las excentricidades están en el bando más conocido. Ya tuvimos doce años para conocer lo que puede dar. Todavía le quedan dos, el país se está desmoronando y Venezuela quiere un cambio.

Ha llegado la hora de apuntalar una opción alterna de gobierno. Una que, emprendida con entusiasmo, nos permita mañana dormir tranquilos, confiados en la acción de un gobierno serio, incluyente y descentralizado, respetuoso del ciudadano, responsable del orden y la seguridad, propulsor del desarrollo y el bienestar social.

Esa opción es el cambio al que Venezuela aspira. Un cambio adentro, a lo interior de nuestro territorio, para que la alegría vuelva a reinar en cada hogar venezolano, y un cambio también hacia fuera, en nuestras relaciones con el mundo entero, que privilegie el mutuo respeto, la paz y la solidaridad.

Es obviamente una Venezuela muy distinta la que aspiramos. Por ello hablamos de un cambio radical.

 
Jesús HerasNo photo

2 Comentarios

  1. Ana de Hernandez said:

    excelente refllexion digna de imprimir, copiar y hacerlas llegar a todo el pais. Cuestion que realizare personalmente y mientras DIOS me permita adversare este comunismo que solo es un atraso para mi linda patria. mis principios que llevo conmigo desde que mis padres me trajeron al mundo son muy distintos ya que la formacion que ellos me inculcaron fue bajo una doctrina social-democrata. alli es donde debemos estar todo aquel venezolana que ame a su pais.

  2. Edgar Maldonado said:

    Un editorial de reflexion, que tanto necesita este pais, pero con solo reflexiones de los ciudadanos no podemos cambiar tan sueño anhelado, por eso invicto a votar el 26 de septiembre por eses gran cambio, mi familia comprometida y con la parte que le toca esta trabajando para el futuro de esta patria que son nuestros hijos y los hijos de sus hijos , para devolver al trabajo del venezolano la Dignidad Perdida , por el acoso del miedo, como siempre le digo a mi seres querido y amistades no existe socialismo , esto es la mascara del comunismo por que publicitariamente no suena bonito o da miedo , le decimo socialismo

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