Giordani visto por Ayn Rand

Yván Serra Díaz

Periscopio

Yván Serra Díaz*
yvanserra@gmail.com

A continuación copio extractos de la novela de Ayn Rand: El Manantial (El Grito Sagrado, 2005) y sustituyo el nombre de uno de sus personajes, Ellsworth, por el de Jorge Giordani:

– ¿Qué deseas Giordani?

– Poder, Pete… dije que quería gobernar… el gozo no es mi destino, gobernaré a ti, al mundo. Sólo es cuestión de descubrir la palanca. Si aprendes a gobernar el alma de un solo hombre, puedes gobernar el resto de la humanidad… El alma es lo que no puede ser gobernado. Tiene que ser quebrada… hay muchas maneras… Matar sus ideales y su integridad. Matar la integridad mediante la corrupción interna. Usar el hombre contra sí mismo. Dirigirlo hacia un ideal destructivo de toda integridad. Predicar el altruismo. Decirle que debe vivir para los demás… Dado que el ideal supremo está más allá de su alcance, al fin desiste de todo ideal, de toda aspiración, de toda noción de su valor personal… él estará contento de obedecer, porque no puede confiar en sí mismo, se siente inseguro, se siente impuro. Éste es su camino.

Hay otro: destruir el sentido del valor humano. Los grandes hombres no pueden ser dominados. No queremos ningún gran hombre. No hay que negar la condición de la grandeza, hay que destruirla desde adentro. Lo grande es lo raro, lo difícil lo excepcional. Establece niveles de éxito posibles para todos, para los más ineptos, y detendrás el ímpetu del esfuerzo en todos los hombres, grandes y pequeños… Venera la mediocridad… Hay todavía otra manera: destruir por medio de la risa. Aprende a usarla como arma de destrucción, conviértela en burla… Aún hay otra manera, no permitir que los hombres sean felices… las personas felices no disponen de tiempo ocioso ni son de utilidad… de manera que debes destruirle la alegría de vivir. Quítales todo lo que sea grato e importante. Nunca le permitas que tengan lo que quieren. Hazle sentir que el mero hecho de tener un deseo personal es malo. Condúcelos a un estado en que el simple decir “yo quiero” no constituya un derecho natural, sino una admisión vergonzosa… Los hombres desdichados irán hacia ti. Te necesitarán. Irán en busca de consuelo, de apoyo, de escapatoria… Vacía el alma humana, y podrás ocupar su espacio… Todo sistema de ética que predicó el sacrificio tuvo un gran poder y gobernó a millones… la trampa ha funcionado durante siglos, pero aún hoy las personas siguen cayendo en ella”.

Por largo tiempo pensé que Ellsworth era un personaje de ficción. Giordani me hizo caer en la realidad.


* Licenciado en Estudios Políticos UCV

www.periscopio2.blogspot.com

 
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