LA IGLESIA ENTRA EN ESCENA

Elizabeth Burgos

Elizabeth Burgos

Para que Raúl Castro tenga que refugiarse debajo de las sotanas, es que la situación es desesperada y los Castro ya no cuentan con el maná petrolero venezolano.  Sin embargo, pasada la primera impresión, las cosas están lejos de ser tan simples.

Reunión de Raúl Castro con el Cardenal Jaime Ortega Alamino, Arzobispo de La Habana y Monseñor Dionisio García Ibáñez,Arzobispo de Santiago de Cuba y Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba.

La noticia de una reunión de cuatro horas sostenida por el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, el 19 de mayo pasado con Raúl Castro para tratar de obtener mejoras de las condiciones de detención de los presos políticos, tuvo una considerable repercusión.  Y no es para menos, pues por primera vez el régimen cubano rompe su actitud intransigente y acepta dialogar acerca de la situación general de los disidentes encarcelados.  El régimen se habría comprometido a iniciar el traslado de prisioneros a cárceles cercanas al domicilio de sus familias, y a los enfermos a hospitales, como primer paso de un proceso que se espera lleve a la excarcelación.

Pero la reunión comporta otros elementos de igual o mayor interés y también de alcance simbólico. Uno es el hecho que el régimen haya escogido a la jerarquía de la Iglesia católica como interlocutor, luego de verse ésta obligada durante largos años a mantener un bajo perfil. Otro el que por primera vez el régimen, presionado por el clamor de la opinión pública internacional, se haya visto obligado a abandonar su actitud intransigente.

La descalificación no funcionó

Pese a la campaña emprendida por el régimen para desacreditar la memoria del huelguista Orlando Zapata, en un intento de contrarrestar el impacto que su muerte produjo en el mundo entero, (o de igual manera desprestigiar al opositor Guillermo Fariñas que cumplió el pasado lunes 90 días de huelga de hambre,) la campaña internacional lanzada por intelectuales y artistas, particularmente de España, lejos de detenerse, ha cobrado intensidad, llevando a la Unión Europea a abandonar la idea por la que abogaba el gobierno español de levantar, sin contrapartida alguna, las sanciones hacia Cuba.

Haber aceptado dialogar con el primado de la Iglesia católica sobre la situación de los prisioneros de conciencia significa que la campaña emprendida por los medios artísticos e intelectuales, ha cumplido su cometido y ello significa un verdadero avance.

Por supuesto, no hay que hacerse ilusiones.  Es evidente que el régimen trata de bajar la presión y ganar tiempo, luego de percatarse que la técnica de exacerbar la represión hacia los blogueros, las Damas de Blanco y hacia todos los disidentes, delegando en grupos paramilitares organizados por el régimen “la defensa de la Revolución”, esta vez no ha funcionado.

El irreductible Fariñas

Guillermo Fariñas

Cuando lo que está conmoviendo la opinión pública internacional ha sido la actitud de aquellos cubanos que decidieron sacrificar su vida para hacer ver la insensible crueldad del régimen de opresión bajo el cual ellos viven, ha puesto en evidencia la incongruencia entre la realidad actual y la actitud condescendiente del gobierno español (y aquella de los sectores de izquierda que siguen simpatizando con el régimen castrista) que se traducía en no aplicarle sanciones a Cuba porque “no había dado resultados”.

Guillermo Fariñas, el irreductible, debe estar consciente del poder moral que ha ganado, tras haber sido informado por representantes de la Iglesia Católica que el gobierno ha accedido a trasladar a varios presos a las cárceles ubicadas en sus provincias de residencia y a ingresar en hospitales a algunos de los enfermos.  También, al saberse que esta semana se produciría una nueva reunión entre la jerarquía católica y el régimen para “hablar de liberaciones”. Fariñas, sin embargo, aclaró este martes, según informó Europa Press, que continuará la huelga de hambre y sed que mantiene desde hace tres meses si el gobierno de Raúl Castro no libera “a todos” los presos políticos enfermos.  El disidente afirmó que su protesta <<no es para lograr sólo los traslados>> de prisioneros a centros penitenciarios cercanos a sus lugares de residencia, sino << para conseguir la excarcelación de todos>> los enfermos.

<<Si el gobierno dice que no va a soltar a los 26 (presos enfermos), entonces seguiré>> con la huelga de hambre y sed, <<porque yo no hice esta protesta por los traslados, sino para exigir la liberación de los prisioneros de conciencia que tienen problemas de salud.  La disidencia calcula que 17 opositores están en cárceles fuera de sus lugares de residencia y que hay unos 25 presos enfermos, de unos 200 que calculan en total, aunque el gobierno no los reconoce.>>.

Hasta el momento, las autoridades de la isla no han emitido un pronunciamiento oficial sobre posibles traslados o liberaciones.

Maniobras de relojería

El gobierno de Estados Unidos calificó este lunes de “esperanzador” el proceso de diálogo que han abierto el régimen y la Iglesia sobre los presos políticos, pero se mantiene a la espera de ver “acciones concretas”.  La liberación de los presos políticos es un requisito de Estados Unidos para normalizar las relaciones y considerar el levantamiento del embargo a La Habana.  Hillary Clinton declaró hace poco, que Cuba no había querido que se levante el embargo, pues cada vez que el gobierno norteamericano había intentado hacerlo, Cuba lo impide perpetrando algún gesto agresivo (derribo del avión de la organización “Hermanos al rescate”, envío de un cuerpo expedicionario a Angola, etc.) haciendo imposible que el Congreso le dé el visto bueno.

Lo que sí se percibe es que, aún siendo incipiente, la Iglesia cubana está cobrando un espacio de liderazgo, y que ante el deterioro de la economía cubana; la debacle económica de su principal fuente de medios de existencia que es Venezuela; el creciente descontento incluso en el seno del poder cubano, a Raúl Castro no le queda otra alternativa que hacer avanzar las negociaciones con Estados Unidos que seguramente no culminarán mientras Fidel Castro continúe en vida.

No será la primera vez que el régimen utilice a los prisioneros, que en realidad son rehenes, como moneda de canje en beneficio de la pervivencia del poder.  Ya lo hizo cuando ante la visita de Juan Pablo II en 1998, Fidel Castro liberó 300 prisioneros, de modo que el Papa legitimaba su viaje a Cuba y el régimen lograba continuar gozando de la “comprensión” del Vaticano.

Estas maniobras emprendidas con la Iglesia no son ajenas a la próxima visita del Secretario de las Relaciones con los Estados de la Santa Sede, Dominique Mamberti, quien llegará el próximo 15 de junio a La Habana.

La característica del régimen castrista es que funciona como un dispositivo de relojería: las agujas siempre vuelven a su punto de partida.

Pd. Por razones de espacio, el texto ha sido ligeramente editado.

 
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