NOS QUIEREN DIVIDIR

Francisco A. Bello Conde

Francisco Bello

El oficialismo es sumamente hábil para ganar elecciones. Tiene una sala situacional capaz de analizar todos los detalles que intervienen en una campaña electoral y utiliza los estudios de opinión, los resultados de las elecciones anteriores y las técnicas más modernas de estrategia política para vender y sustentar su arcaica visión de País.

Hoy por hoy, los analistas y consultores políticos utilizan la segmentación del universo electoral para ser más eficientes en el diseño de campañas, aplicando a cada sector  “la medicina” que mejor dividendo reporte.

Otra de las máximas que rige las contiendas modernas, reza que en lugares donde la propuesta de un candidato se encuentre peor, es preferible no llevar adelante campañas publicitarias ni tampoco ser muy visibles desde el ángulo organizativo porque no se logra sino estimular y movilizar al contendor.

Tomando en cuenta estas premisas, es evidente que el régimen ha puesto un interés particular en Carabobo; en primer lugar porque representa un estado particular y muy importante desde muchos puntos de vista: la cercanía a la capital, el poder económico, la presencia de muchos institutos de educación superior entre la que destaca la centenaria Universidad de Carabobo y la forma como permea el mensaje carabobeño hacia otros estados del centro de la República. Por otra parte, también es evidente que este estado, siendo el tercero más poblado, representa un bastión de quienes no acompañan al Presidente Chávez.

El sector de Carabobo donde se sustenta la mayor animadversión hacia el régimen es precisamente donde coexisten los factores de poder y no es por casualidad que  precisamente allí es donde se perciba menos presencia del PSUV. Ellos saben y conocen que hacer proselitismo político no le traería buenos dividendos, entonces acuden, hábilmente, a algo que hasta ahora les ha dado resultados: DIVIDIRNOS.

Al ver que el Diputado del Circuito 3 es de seguro opositor y que este sector movilizado y unido produce los votos necesarios para que la lista de la alianza democrática saque dos Diputados, han  esperado hasta el último momento para intentar romper la calma y el sentimiento unitario que reina en nuestro estado, como única salida para favorecer sus pretensiones.

Está en nosotros bien caer en su juego o seguir de la mano forjando el futuro.

 
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