Zapata y Brito: símbolos de resistencia

Victor Bolívar

EN TIEMPO REAL
Víctor Antonio Bolívar C.

La exhalación final de Orlando Zapata en La Habana, un modesto albañil sentenciado por delito de conciencia a casi 26 años de prisión, es el vivo aliento para quienes resisten la peor dictadura contemporánea que se haya vivido en Latinoamérica. La ofrenda de su propia vida siembra la esperanza libertaria en las propias narices de sus opresores.

Franklin Brito

Sin embargo, es del tipo de acción de protesta simbólica que el profesor Gene Sharp -conocido investigador del tema- asegura que no altera la posición de poder de la dictadura, aún teniendo gran repercusión nacional e internacional. Es sí el punto de partida de lo que él denomina como una forma selectiva de resistencia a través de la no cooperación y el desafío político que es un objetivo estratégico intermedio dentro de una gran estrategia global.

Puede pensarse que el símbolo de Zapata, a quien los dictadores han tildado de mercenario post mortem del imperialismo, ha llegado con retraso a Cuba, pero ya ha comenzado a mostrarse una disidencia interna mucho más amplia que hoy encarnan Yoani Sánchez, Guillermo Fariñas y Las Damas de Blanco, sobre la que ha caído el régimen con toda su omnipotencia. De hecho son acontecimientos que van marchando a la par del deterioro de un sistema político que ha sustraído a los cubanos  de un orden internacional que les garantice un mínimum de respeto a sus derechos humanos.

En Venezuela, Franklin Brito libra una batalla en un contexto político y social que guarda similitudes. Aquí tenemos una dictadura disfrazada bajo el cascarón de una Constitución ultrajada a más no poder. Nuestra ventaja radica en que este país contó -antes de estos 11 años- con un sistema democrático que con sus imperfecciones nunca podría ser comparado con lo sufrido en la isla. Cabe destacar que la revolución democrática en nuestro país comenzó casi que en paralelo con la implantación del castro-comunismo cubano a finales de la década de los cincuenta en el siglo pasado.

Obviamente no éramos “la misma cosa”. Mientras los venezolanos estábamos entrando a un mundo de libertades y derechos, a los cubanos los llevaban en dirección opuesta. Pero a esa “misma cosa” nos quieran llevar ahora cuando un gobierno cómplice arrea la bandera de nuestra soberanía, hoy secuestrada por quienes no pudieron someterla en Machurucuto.

El acto de resistencia de Brito, que puede costarle la vida, tiene que contar con el respaldo de todos aquellos venezolanos que veamos en él el símbolo de una lucha que se libra por la restitución de un Estado de Derecho convertido hoy en un trapo. Ese decidido apoyo pudiera desactivar la diabólica maquinación de salir de él a como dé lugar. Sería inhumano e inconsecuente que sólo reaccionemos ante un fatal desenlace, siendo algo que con nuestra conducta pudiésemos tratar de evitar. No nos extrañe que también se le califique de mercenario del imperio, en fin los que allá y aquí gobiernan sí son “la misma cosa”.

La fuente de poder de este régimen es la intimidación. En la inconstitucionalidad de sus actos reside la perversa desmesura de sus abusos y despropósitos.

Ésta es una causa que debe ser causa de todos. Es impostergable colocar el acento en el rescate del Estado de Derecho. Que sea el respeto a la Constitución nuestra principal bandera para disminuirle la fuente de poder a quienes de él abusan.

 
Víctor A. Bolívar C.Víctor A. Bolívar C.

Un Comentario;

  1. elsa gamez said:

    Excelente pluma en el anàlisis de los problemas que nos agobian. Mis saludos desde Mèrida,
    ElsaGàmez

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