(Guillermo Zuloaga, Francisco Pérez y Franklin Brito)

Nelson Acosta

LA POLITICA ES ASI
Nelson Acosta Espinoza
acostnelson@gmail.com

Estamos en presencia de un asalto cotidiano sobre las estructuras donde reposa la sociedad civil venezolana. El poder ejecutivo despliega una “guerra de movimientos”. Su objetivo: desquiciar las “trincheras” institucionales y civiles que permitirían contener este ataque frontal. Pareciera que el Estado ha declarado la guerra a la sociedad venezolana. Ha decidido “tomar nuestra  civilidad por asalto”.

La orden de captura al empresario Guillermo Zuloaga; la sentencia a 3 años de prisión y prohibición a ejercer su profesión al periodista Francisco Pérez, las constantes amenazas al grupo Polar son indicaciones claras y precisas de hacia donde apunta la voluntad autoritaria de este socialismo bolivariano. Estos tres casos puntuales constituyen ejemplos paradigmáticos de esta “guerra” que la revolución ha desplegado contra la autonomía y la civilidad institucional en Venezuela.

Dentro de este marco y en soledad Franklin Brito despliega su “guerra de posiciones” contra el Estado Bolivariano. Con su vida este venezolano defiende su honorabilidad familiar y personal. Gesto individual desprovisto de cálculo político y electoral; en su inicios, sin repercusiones que trascendiera los linderos de amistades y familia. En la actualidad, se está transformando en un  “yo acuso” que impacta las adormecidas conciencias de nuestro colectivo nacional. Franklin Brito muestra que “sí se puede”. Que resistir es vencer. Su ejemplo debería inspirar la búsqueda de una unidad que trascienda el juego de curules y agenditas parlamentarias. En esta lucha, como lo muestra Franklin  Brito, se hace necesario poner todo en juego. Lo contrario, sería ser cómplice de esta destrucción continua de la institucionalidad democrática.

Franklin Brito, Francisco Pérez y Guillermo Zuloaga constituyen ejemplos que advierten sobre la imperiosa necesidad de construir una férrea unidad nacional que trascienda el tema electoral. Hay que desplegar una “guerra de posiciones” que permita avanzar con éxito hacia un nuevo acuerdo que proporcione viabilidad a la Venezuela democrática del Siglo XXI.  Sin resistencia, no será posible vencer el actual autoritarismo.

 
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