La implosión de Hugo Chávez se acelera

JACKSON DIEHL

Jackson Diehl

Hugo Chávez ha venido manteniendo un perfil relativamente bajo – nada de grandes giras mundiales o de discursos agresivos en las Naciones Unidas… La Administración Obama, que inicialmente prometió dialogar con el “caudillo” venezolano, más bien parece sacarle el cuerpo. ¿Qué está ocurriendo?

Hay una razón demasiado obvia: la implosión del Socialismo Bolivariano se está acelerando.

Cifras reportadas por el Banco Central (una institución controlada por Chávez) muestran una economía que marcha a contrapelo del resto de la Región y es quizás única en el mundo entero, por el nivel a que ha llegado su descalabro económico. El Producto Territorial Bruto cayó en 5,8% durante el primer trimestre, mientras la inflación se mantenía en el 30%. Entretanto, la inversión privada caía otro 27,9%, fruto de la fuga de capitales hacia territorios más seguros.

Economistas de prestigio sospechan que la contracción económica es aún peor. Pero asumamos que no es así. Aceptemos como ciertas las cifras oficiales. La caída de la economía venezolana se agiganta al compararla con un crecimiento del 8% en Brasil, Argentina y Méjico durante el mismo periodo, y excede con creces, el colapso del 3% de la economía griega que produjo recientemente una gran corrida de capitales.

La inflación en Caracas es tres veces mayor que la más elevada de Latino América (Argentina) y el doble de aquella de Paquistán, la economía de peor comportamiento entre las 56 que son seguidas de cerca  por el portal de The Economist. Hasta Zimbabwe, que ha sido históricamente considerada la peor de las economías, luce bien al compararse con la venezolana. Tanto que se espera un crecimiento del 6% de su economía este año, mientras su inflación desciende a menos del 5%.    .

En pocas palabras, la recuperación de la economía mundial está ocurriendo en cada rincón del globo terrestre… menos en la Venezuela de Hugo Chávez.

Cuando yo señalé en enero que la revolución de Chávez estaba al borde del colapso, un coro de blogueros de izquierda protestaron.  Los más extremistas señalaban que la economía venezolana incluso marchaba mejor que la del resto del mundo.

Pero como hemos visto es un hecho comprobado que la economía venezolana está metida en un cráter. Y lo peor es que las medidas que el Régimen viene tomando en un esfuerzo desesperado por detener el descalabro, sólo están logrando acelerarlo. Hace un mes, por ejemplo, Chávez decidió abruptamente abolir el Mercado cambiario privado que suministraba dólares, por vía de swaps, para entre el 30 y 40% de las importaciones. El dólar se había disparado y el gobierno, luego de apresar a varios propietarios de Casas de Cambio, anunció que en adelante, el Banco Central asumiría el control absoluto de la venta de divisa extranjera. Al aumentar los controles y hacer más difícil al acceso de dólares, el resultado será otra caída drástica de las importaciones, aumentando la escasez de alimentos y de productos de consumo básico, y creando de paso un Mercado Negro para la compra-venta de moneda extranjera.

La implosión del Régimen de Hugo Chávez tiene importancia para el resto de Latino América. No es solo que la Administración Obama ya no tiene que preocuparse mucho con el hombre fuerte de Venezuela, ya que él mismo está se está destruyendo. Son los imitadores del régimen venezolano, especialmente Bolivia y Nicaragua, quienes deben preocupares porque bien podrían perder el subsidio ideológico de Caracas, al tiempo que se tambalea el esfuerzo de Chávez por crear un bloque de naciones afectas.

La popularidad latinoamericana del “caudillo” venezolano está por debajo del 40% y en Venezuela ha caído por debajo del 50%. Frente a unos comicios para elegir la nueva Asamblea Nacional, Chávez ha optado por la táctica iraní de descalificar a sus opositores más prominentes. No hay duda de que tratará de “robarse” la elección y si eso no funciona, intentará quitarle todo poder a la nueva Asamblea.

Pase lo que pase, lo cierto es que Chávez luce sin fuerza para detener el colapso económico que se le viene encima y, con ésta, su “revolución”. De manera que tendrá sólo dos alternativas. O entregar el poder ante el creciente descontento o gobernar por la fuerza.

Fuente: Washington Post


[i] Traducción de ABC de la semana

 
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