UN HEDOR QUE NO LO TAPA NADIE

JESÚS HERAS –
El auto de detención dictado contra Guillermo Zuloaga, Presidente de Globovisión, y la decisión concatenada de intervenir el Banco Federal, propiedad de Nelson Mezherane, accionista mayoritario del mismo canal, dan cuenta de la magnitud del esfuerzo que el gobierno realiza por tapar el hedor que despiden miles de contenedores de alimentos vencidos o podridos que no han podido ser ocultados, pese a los esfuerzos físicos por deshacerse de ellos, y la perorata oficial que infructuosamente intenta tapar el sol con un dedo.

De todos los errores cometidos por este gobierno, y son muchos, éste, el de haber facilitado que se realizara este vergonzoso negocio y – pese a que era de su conocimiento- permitirsele continuar, da cuenta de la ausencia de probidad y sensibilidad social en las más altas esferas de la “Revolución”.

Globovisión ha sido un canal sumamente crítico de la gestión del Presidente Chávez pero también un instrumento útil para que el gobierno exhibiera un cierto talante democrático, pese al atropello simultaneo perpetrado contra periodistas, el cierre de una planta televisora tan emblemática como RCTV, y la confiscación de numerosos medios de radiodifusión. Los argumentos que abonaban a favor de esa “tolerancia” selectiva eran contundentes.

Permitir el funcionamiento libre de Globovisión, un canal que llega sólo a parte de la región central del país y es además escuchado fundamentalmente por una clase media que de todas formas adversa al Presidente, constituía un sacrificio menor, frente a la legitimidad que esa “tolerancia” le otorgaba a un gobierno que requería disimular su vocación autocrática.

Tan grande ha sido, empero, el escándalo producido por el hedor de los contenedores, que el Presidente – en un intento supremo por sofocar la honda repercusión que ha tenido una noticia que corre de boca en boca a todo lo ancho y largo del país- ha decidido cerrar una de las últimas ventanas de legitimidad democrática que le quedan.

El objetivo inmediato de la medida contra Zuloaga y Mezherane no es por supuesto cerrar Globovisión, aunque bien podría ser ese el desenlace final, sino desviar la atención de los medios y  aquella de la población para minimizar el impacto conmovedor que, especialmente en los segmentos populares, ha tenido y tiene el robo descarado de alimentos que yacen putrefactos en patios portuarios y almacenes, pero escasean en los anaqueles cuando la gente no encuentra que comer.

Ni ello, ni el interés en la Copa Mundial han podido detener las reverberaciones de este insólito incidente.  Tanto que en los barrios populares se escucha a gente humilde decir que la podredumbre no está sólo en los contenedores, que va mucho más allá.

El hedor no lo tapa nadie… y continúa.

 
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