Cacau: Un alemán de corazón brasileño

Al contrario que muchos compatriotas,  llegó a Europa por la puerta del fútbol más modesto

MARINA GONÇALVES

El 27 de marzo de 1981, cuando Claudemir Jeronimo Baretto nació en la ciudad de Santo André, en Brasil, sus padres probablemente soñaban con verlo en la selección, como sueñan muchos padres brasileños. Pero jamás pensaron que a los 29 años el delantero iba a marcar su primer gol en un Mundial con la selección alemana. Cacau, como se le conoce, empezó en el fútbol europeo de manera distinta a la del resto de brasileños. No vino de un gran equipo para ganar un sueldo millonario. Tampoco era famoso. Empezó la carrera en algunos equipos de São Paulo, y hasta jugó en el Palmeiras, como juvenil. Pero no tuvo suerte y lo echaron a los pocos meses. Tuvo que trabajar como albañil y vendedor ambulante de refrescos para ayudar a la familia. Desilusionado, volvió a su pueblo, hasta que en 1999, cuando jugaba en un equipo pequeño de instituto, conoció al entrenador Mauro Correia, que se lo llevó a Alemania para hacer unas pruebas con el Turk Gucu Manchen, un semidesconocido equipo de la quinta división alemana.

Cacau fue llamado para jugar en el Nuremberg en 2001. Pero en el segundo equipo. Cuatro meses después, finalmente, su talento empezó a ser reconocido. Ascendió al primer equipo y, dos años después, jugaba en el Stuttgart, donde sigue. El año pasado, después de nueve viviendo en Alemania, Cacau se nacionalizó alemán. Cuatro meses después, el mayo del 2009, fue convocado por la selección, con la que ya ha disputado 10 partidos internacionales y ha marcado 6 goles.  Con el cuarto gol de Alemania a Australia empezó a escribir su nombre en la historia de su segundo país. Seguramente sus padres nunca soñaron con tanto.

 
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