EL ABOMINABLE NEGOCIO

Alfredo Fermín

Crónicas de Alfredo Fermín*

La ciudad, al igual que el país, no sale del asombro que ha ocasionado la comprobación de que, en los muelles de Puerto Cabello y estacionamientos de Los Guayos y Tinaquillo estaban abandonados miles de contenedores con comida podrida, como parte de un abominable negocio que provocó desabastecimiento y especulación con los alimentos.

El gobernador del estado Henrique Fernando Salas y las legisladoras Aura Montero y Neidi Rosal lograron que el gobierno nacional asumiera responsabilidad en este escándalo en el que – indudablemente- están involucrados “peces gordos” a los que fácilmente se les suministraban dólares por debajo de su costo para hacer negocios en el exterior.

Lo que no se entendía era por qué dejaban abandonados los contenedores, hasta cuando se esclareció que una filial de Petróleos de Venezuela, PDVSA, PDVAL, pagaba catorce millones de bolívares de antes, por cada día que los contenedores permanecían esperando que se los llevaran.

Si así llueve que no escampe, dirían los beneficiarios quienes ya habían dispuesto de inmensas sumas de dinero al lograr, con facturas abultadas, justificar los millones de dólares otorgados graciosamente por CADIVI.

Indudablemente que alguna responsabilidad debe tener en este asunto el ministro Rafael Ramírez, presidente de PDVSA, a la cual pertenece PDVAL propietaria de los contenedores. Sin embargo, el presidente Hugo Chávez, luego de atribuir a su gobierno el descubrimiento de la doble podredumbre, expresó, con ardoroso discurso, apoyo al ministro Ramírez quien, a su vez, ha tenido el valor de endosar la responsabilidad a las empresas privadas de distribución, cuando en realidad es una cúpula disfrazada de socialista la que tiene acceso a estos fabulosos negocios.

LOS CONTENEDORES DE LA VERDAD
La gente se siente desesperanzada por comprobar que tenemos una sociedad de cómplices en la que la honestidad, la decencia y el respeto son valores en desuso. Ya, ni siquiera, los medios de comunicación podrán denunciar la corrupción, la negligencia y la incompetencia, pues el presidente Chávez “para la construcción del socialismo y la refundación de la nación venezolana” emitió el 1 de este mes un decreto creando el Centro de Estudio Situacional de la Nación.

De acuerdo con este decreto (7.454) el presidente del nuevo organismo “podrá declarar el carácter de reservada, clasificada o de divulgación limitada a cualesquiera información, hecho o circunstancia que, en cumplimiento de sus funciones tenga conocimiento o sea tramitada en el  Centro de Estudio Situacional de la Nación”.

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Los dos fueron víctimas del árbitro. Un árbitro lloró, el otro está disfrutando del score.

El caso de Pancho Pérez

La sentencia que se tomó en contra del periodista Pancho Pérez, nuestro compañero de tantas décadas en El Carabobeño, suspendiéndole sus derechos y condenándolo a pagar una cuantiosa multa, es verdaderamente un atropello que no se justifica en un sistema democrático.

Creemos que en su interior el alcalde Edgardo Parra – quien interpuso la demanda- debe estar sorprendido con la desmedida decisión. Porque él ha sido insultado reiteradamente en el programa La Hojilla de Venezolana de Televisión y en un semanario local, donde se han hecho comentarios en contra suya, de su familia y colaboradores mucho más graves que el expresado por Pancho Pérez y, sin embargo, contra estos medios no ha solicitado sanción. La reputación y el honor son únicos por lo cual no puede ser que en uno se vilipendie… y en otros no.

Sin pretender desconocer el derecho que tiene el alcalde de defender su dignidad personal y la de familiares suyos que han tenido responsabilidades en la alcaldía, a los que Pancho Pérez señaló de “cobrarse y darse el vuelto”, tenemos la impresión de que el ingeniero Parra está mal asesorado. El respeto a su autoridad no lo va a lograr ensañándose con un periodista, con 40 años de experiencia, cuyas informaciones son suministradas por sus copartidarios “rojos rojitos” y por sus colaboradores inmediatos, que le envían hasta documentos confidenciales.

El periodista, así se haya extralimitado en sus opiniones es – en este caso – el débil jurídico porque no cuenta con bienes de fortuna para pagar las costas procesales y la abultada multa que le han sido impuestas por el delito de opinar, abolido en los países civilizados. Además del exabrupto jurídico acordado por el juez privándole de un derecho inalienable como el de ejercer su profesión.

No señor alcalde. Quien le diga que hizo bien intentando meter en la cárcel a un periodista, le está mintiendo, se está congraciando con usted porque ocupa el privilegiado cargo de alcalde de Valencia. Pero, cuando no esté en ese puesto, hasta el saludo le quitarán.


* Por coincidir plenamente con sus afirmaciones, ABC de la semana ha extraído este material de las dos últimas crónicas del decano del periodismo carabobeño Alfredo Fermín, publicadas en el diario El Carabobeño. Siendo que el autor no coloca títulos a sus crónicas, nosotros se las hemos agregado.

 
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