Gobierno escurre el bulto en caso de contenedores

Leopoldo Puchi

Enfoque Leopoldo Puchi
elepuchi@gmail.com

Flash ROJO

Dicen que la MUD está dormida, hipnotizada por las vuvuzuelas. Sin embargo, Chávez está preocupado. ¿La razón? Su propia burocracia. No sólo por la negligencia y la corrupción en el asunto de los contenedores, sino por las respuestas frente al problema. No han hecho sino escurrir el bulto, como Rafael Ramírez al echarle la culpa a los privados, en lugar de centrarse en denunciar, descubrir y castigar a los funcionarios culpables de que los alimentos no llegaran a la calle antes de que se dañaran. ¿No hay una lista en una computadora con las fechas de vencimiento?

Hay que restablecer las relaciones con Bogotá, pero poco ayuda la besuqueadera como en tiempos de Uribe.

De acuerdo a Francisco Faraco el Banco Federal estaba quebrado desde hace años, pero los “amigos” en el gobierno lo mantenían por debajo, a cambio de puntos por los depósitos. Finalmente lo cierran, pero la burocracia del Gobierno no tuvo una idea más genial que hacerlo a puerta cerrada y un día de pago de quincena. ¿Si a la gente le iban a dar sus treinta millones, por qué no hacerlo en las mismas taquillas del Federal? ¿Por qué generar angustia?

Como nuevo Presidente es posible que Juan Manuel Santos tire un puente hacia Venezuela. Es un duro, y por eso mismo puede negociar y echar para atrás en algunos temas. Del lado de Chávez puede haber también una apertura. Pero en lo que no  puede caer Venezuela es en la besuqueadera como con Uribe, un para adelante y para atrás. La posición sobre el paramilitarismo, ataque a vecinos y bases militares debe ser clara y expresada con mucha seriedad. No es un jueguito.

Flash NEGRO

La oposición no ha podido capitalizar electoralmente lo de los contenedores no sólo por el efecto de las vuvuzuelas, sino porque el electorado chavista no confía en que el asunto iría mejor con un cambio de gobierno. A fin de cuentas, todos los burócratas se parecen. Pero además no se sabe con certeza qué haría la Oposición con los mercales y el control de precios, ya que está demasiado identificada con el neoliberalismo, una ideología que le impide crecer.

Aunque la Mesa de la Unidad apuesta a las elecciones, hay sectores muy influyentes de la Oposición que andan por otro camino. Han decretado que “vivimos en una dictadura” y que se rompió “el hilo constitucional”, con lo cual lo que queda es un alzamiento, que por la fuerza saque a Chávez. Otros esperan una intervención extranjera y se dedican a comparar a Chávez con Noriega. Una parte de los rumores sobre los bancos tiene que ver con esta estrategia, que juega a la catástrofe.

La decisión de Turquía de enfrentar el bloqueo de Israel a Gaza ha complicado el juego de Estados Unidos en el Medio Oriente. Los turcos son parte de la Otan y si sus barcos son agredidos por Israel, tendría que haber una respuesta conjunta. Conociendo este nuevo dato, hay sectores en el Pentágono que presionan por adelantar un ataque a Irán, antes de que se consolide un acercamiento entre turcos, iraníes y sirios. ¿Bombardeará el premio Nobel de la Paz?

DESDE LA SALA SITUACIONAL

Simón Bolívar genocida

¿Quién lo dice? Un tal Pedro González-Trevijano, rector de la Universidad Rey Juan Carlos, que acaba de publicar en España un libro con el título de “Dragones de la política”, prologado por Mario Vargas Llosa.

La idea de la obra es presentar una suerte de nueva categoría histórica, los “dragohumanos”, personajes de épocas y latitudes diferentes, pero que tendrían en común “las matanzas” y “grandes atrocidades” que perpetraron. En la lista de veintisiete genocidas elaborada por González destaca el prócer venezolano Simón Bolívar, quien figura junto a Hernán Cortés, Atila y Hitler.

González considera que por encima de las diferencias que pueden existir entre estos personajes hay un denominador común: “la idea de la destrucción”. Y Vargas Llosa señala que el rasgo típico que hizo pasar a la historia a estos personajes no fueron  ideales, proyectos o gestas sino sus crímenes masivos.

Así pues, la intelectualidad de derecha ha encontrado una nueva bestia para una nueva cruzada: Simón Bolívar. Consideran que se debe detener el impulso que ha tomado en Latinoamérica la construcción de un nuevo orden de integración de los países del continente, y, para ello, necesitan destruir los símbolos del imaginario colectivo. El más potente y universal de éstos es Bolívar. No es casual que se pretenda convertir su gesta independentista en un actor criminal que bien merecería un tribunal de Núremberg, post morten.

Aunque el planteamiento de González pueda parecer una insolencia aislada, es en realidad expresión de toda una corriente de pensamiento, que tiene su expresión en Venezuela en autores como Ana Teresa Torres, que se han propuesto reescribir la historia de nuestros  países, a través del mecanismo de descalificar las rebeliones políticas y sociales, reduciéndolas a crímenes de guerra y “tumultos” innecesarios. La sumisión de Latinoamérica requiere la destrucción de sus mitos fundadores.


 
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