Votantes zombies

Michael Rowan
michaelrowan22@gmail.com

Chávez realiza esta parodia electoral para mantener una apariencia de democracia

Las elecciones de septiembre dirán si Venezuela murió o puede ser reanimada. Hay nueve strikes contra Chávez que pueden retirar en una entrada a los bateadores grandes del Presidente: electricidad, agua, comida, vivienda, carreteras, delincuencia, inflación, recesión y corrupción. El segundo inning puede terminar con otras nueve abanicadas en el campo de juego de la política exterior: armas, dádivas petroleras, Cuba, las FARC, Irán, Hezbollah, amenazas de guerra, militarización de la sociedad y devaneos con el terrorismo. Estos 18 strikes han puesto a Venezuela al margen, como un Estado renegado y fallido.

Si bien el PIB venezolano se duplicó durante los 10 años de gobierno de Chávez, la calidad de vida ha caído a los niveles de la década de 1950. Los venezolanos de mayor edad recuerdan las dictaduras militares del pasado como tiempos felices, en comparación con la situación actual.

Sin embargo, Chávez es el gran favorito para ganar en septiembre, porque controla el Poder Electoral y todo lo demás. Para la mitad de los venezolanos, Chávez es la única esperanza de tener una vida, aunque sea precaria. Dependen física y psicológicamente de él, al igual que un niño secuestrado y encerrado en un armario oscuro necesita de su secuestrador. Es el síndrome de Estocolmo.
Mientras más empeoran los 18 strikes, mayor es la dependencia hacia Chávez. Los venezolanos han sido atrapados, doblegados y adiestrados para actuar como zombies en un juego de video. En septiembre, los llevarán en autobuses a los centros electorales a votar por la catástrofe. Así lo han hecho antes y es posible que lo hagan otra vez.

Si la votación quedara dividida 50 a 50, Chávez puede ganar los curules de la Asamblea Nacional en una proporción de 67 a 33, gracias a la diabólica manipulación de los distritos electorales. Además, él cuenta con mañosas máquinas electrónicas que pueden emitir y contar votos. Chávez realiza esta parodia electoral para mantener una apariencia de democracia, para que el mundo lo respete cuando se jacte de erradicar la pobreza y la corrupción en la democracia más pura del planeta, después de Cuba. La única opción de la oposición es salir a votar con la esperanza de que el país vuelva a la vida y la libertad: una vela encendida en medio de un huracán.

Traducción: Maryflor Suárez

 
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