¿A quién no le va a gustar?

Mélida Qüenza Ponte

Las palabras, conceptos e ideas generan reacciones diversas de acuerdo al uso o mal uso que se haga de ellas y en algunos casos, por una interpretación equivocada del término, más aún, si esa conceptualización errónea tiene una divulgación masiva. Entonces, se llega a aceptar una definición incorrecta, causándole gran daño a la idea original.

Algo así ocurre en estos momentos en el país con la palabra socialismo, el mal uso del término ocasiona que poco a poco ciertos sectores de la población manifiesten rechazo a ese modelo de sociedad. Bajo el nombre de socialismo se quiere imponer cualquier cosa y eso es bueno aclararlo, pues hay quienes aprovechan esa situación para pescar en río revuelto, con campañas negativas a todo lo que represente socialismo.

En esa diatriba, para no caer en polémicas estériles, lo que los venezolanos -los que no están involucrados o no quieren ser arrastrados a la controversia entre dos extremos que se disputan el poder- deben adoptar es la defensa de la Constitución Nacional. A estas alturas, son muy pocos los que han leído el texto constitucional, una de las cosas positivas de este proceso que lideriza el presidente Hugo Chávez.

En el artículo 2 de nuestra Carta Magna se establece “Venezuela se constituye un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y, en general la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político”. Y en el  artículo 3 leemos: “El Estado tiene como fines esenciales la defensa y el desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo y la garantía del cumplimiento de los principios, derechos y deberes reconocidos y consagrados en esta Constitución. La educación y el trabajo son los procesos fundamentales para alcanzar dichos fines”.

Para abundar sobre el sistema de gobierno tenemos el artículo 6: “El gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y de las entidades políticas que la componen es y será siempre democrático, participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocables”

En esos tres artículos está resumido lo que es el sistema socialista que se quiere en Venezuela, un sistema que incluya, que beneficie y respete a todos por igual. En nuestra Constitución está la esencia de la esperanza de todos los venezolanos, muy lejos de la defensa a ultranzas de frases y lemas impuestos, sin conexión con la realidad, y de acusaciones movidas por el odio que acompaña a un fanatismo político.

¿A quién no le va a gustar lo que establece nuestra Constitución? Ese es el camino del socialismo democrático.

 
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