¿Dónde está el “Bravo Pueblo”?

Francisco A. Bello Conde

Francisco Bello

En Venezuela con sólo caminar por las barriadas populares, comienzan a verse síntomas evidentes de desnutrición en  parte de la población infantil. La gente está pasando hambre, muchos niños se acuestan sin comer. Por otra parte, quienes aun tienen capacidad de adquirir alimentos, van a los supermercados y no consiguen buena parte de la cesta básica.

Frente a esta realidad, ha quedado en evidencia las inmensas cantidades de comida podrida que se ha encontrado en los contenedores de PDVAL, siendo esto, apenas la punta del iceberg, ya que hace meses se conoció que lanzaron al mar 1750 reses podridas que venían por barco a atracar en Puerto Cabello y el Gobernador de Carabobo denunció que estaban enterrando comida descompuesta en nuestro estado hace más de un año. Ante esta grave realidad, buena parte de los venezolanos, compra lo que consigue, come cuando puede… y voltea para otro lado.

En los hospitales no hay medicamentos ni insumos médico quirúrgicos, los pacientes son hacinados en los pasillos y en las áreas comunes, se han llenado de personal de dudosa o al menos escasa preparación académica y son comunes las bacterias en sus quirófanos insalubres. Frente a esta realidad, muchos venezolanos terminan enterrando a sus enfermos… y voltean para otro lado.

No existe Justicia ni estado de derecho. La mayoría de los jueces son provisorios, no hay concurso para nombrar los miembros del poder judicial; es necesario buena plata o tener un carnet rojo para estar seguro de obtener justicia, por lo que vemos inocentes presos y bandidos haciendo de las suyas en las calles e inclusive en cargos oficiales. Frente a esto, algunos venezolanos visitan a sus presos, pagan la “vacuna” correspondiente… y voltea para otro lado.

Buena parte del país queda sin luz sin previo aviso, el agua sigue racionada y cuando llega, viene cargada de químicos que producen cualquier tipo de molestias y enfermedades. Buena parte de los venezolanos sale de la regadera con los ojos rojos y ardor de garganta… y voltea para otro lado.

La libertad de expresión está amenazada. El Gobierno apuesta a la autocensura amedrentando a los dueños de medios, cierra canales de televisión, emisoras de radio y mete preso a periodistas por decir la verdad. Un grueso de los venezolanos cambia el canal… y voltea para otro lado.

Le quitan el dinero a los estados y municipios y hacen de la recentralización un negocio espectacular, mientras destruyen todo cuanto deciden manejar por Caracas. Un gran número de venezolanos e incluso alcaldes y gobernadores entregan lo que por ley les corresponde… y voltean para otro lado.

En fin, estamos perdiendo la patria, se la están robando unos malandros y muchos nos estamos convirtiendo en cómplices… por voltear para el otro lado. ¿Dónde está el “bravo pueblo”?

 
Top