¿Muerto, quieres Misa?

JESÚS HERAS –

La noticia debió originar regocijo en la comunidad científica y esperanzas en los enfermos. El Dr. Jacinto Convit, descubridor de la cura de la Lepra, anunciaba una vacuna contra diversos tipos de cáncer. La misiva nos llegó con un llamado a difundir la noticia. El Dr. Convit, explicaba la nota, “ha exhortado a los oncólogos del país a sumarse a esta lucha a fin de expandir el tratamiento y la capacidad de atención a los pacientes. No lo hacen. La apatía se centra en la riqueza que generan las quimioterapias. Hay mucha presión. La inmunoterapia desarrollada por Convit es incompatible con las quimios…” Luego hemos sabido de los éxitos alcanzados hasta ahora por el Dr. Convit y su equipo en el Hospital Vargas. De 18 casos tratados, 16 han sido exitosos.  Y el tratamiento es gratuito. Sin duda una gran noticia.

Dr. Jacinto Convit

La muestra reportada es demasiado pequeña, por supuesto, para llegar a conclusiones definitivas, pero no existe razón alguna para dudar de la seriedad científica del Dr. Convit. Tampoco de las motivaciones de laboratorios (y de algunos médicos), mucho más atraídos por el dinero que por el deseo de curar al paciente. Quien esto escribe presenció a una enferma terminal de cáncer, con metástasis extendida al cerebro y visibles protuberancias en el cuero cabelludo, ser llevada contra su voluntad al hospital, porque – según el médico tratante-  era imperioso continuar las radiaciones. Tres días después asistía a su sepelio.

Sería un craso error generalizar, pero hay actos médicos que, siendo relativamente inocuos para el paciente, revelan – sin embargo- la poderosa influencia de Don Dinero. Allí están, por ejemplo, las estadísticas del Hospital Concepción Palacios de Caracas y de la Maternidad del Sur en Valencia que por contraste ponen al descubierto el uso abusivo de la cesárea en clínicas privadas como fórmula para evitar, casi siempre por razones pecuniarias, que una madre realice aquello para lo cual físicamente está mejor dotada: el acto de parir, de ser puerta para el alumbramiento de una nueva vida.

El problema de la salud es especialmente delicado por sus implicaciones morales y el llamado que nos hace el Dr. Convit pone de relieve estas contradicciones. Pero no es la única esfera del acontecer humano en que esto ocurre, veamos.

¿Qué le interesa más a fábrica de armamentos? ¿Que haya guerra o que haya paz?

¿Qué le interesa más a un fabricante de cigarrillos? ¿Combatir el vicio o vender los suyo?

¿Qué le interesa más a quienes reciben dólares preferenciales para comprar alimentos? ¿Alimentar a la población o comprarlos a precio vil y cobrar la factura completa?

¿Qué le conviene más a un Presidente que quiere gobernar hasta el fin de sus días?

¿Muerto, quieres Misa?

 
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