¿Quién o quiénes emprenderán nuestra marcha de la sal?

Nelson Acosta

La política es así
Nelson Acosta Espinoza
acostnelson@gmail.com

La política puede ser definida como una actividad orientada a la construcción y permanencia de realidades. Desde luego, impregnarse de radicalidad constituye una condición indispensable para poder alcanzar este objetivo. En otras palabras, esta acción deberá capturar la raíz a partir de la cual se pudiera iniciar la edificación de una propuesta de  cambio. Para alcanzar ese resultado a los actores le corresponde poseer un alto grado de perspicacia histórica: por un lado, tener una capacidad para entender y descifrar las pulsiones o impulsos psíquicos que se encuentran presente en la conciencia colectiva nacional; por el otro, gozar de la habilidad de condensar estas pulsiones en un objetivo que exprese con claridad la energía represada en nuestra conciencia nacional.

Rafael Ramirez

Veamos algunos ejemplos que pueden ilustrar lo que intentamos transmitir: “La marcha de la sal” emprendida por Mohandas Gandhi en 1932 es un ejemplo de como un acto concreto pudo condensar el objetivo estratégico de alcanzar la independencia de la India del Imperio Británico. Después de un recorrido a pie de 300 kilómetros, Gandhi llega el 6 de abril de 1930 a la costa del Océano Índico. Avanza dentro del agua y recoge en sus manos un poco de sal. Por este gesto irrisorio y altamente simbólico, Gandhi alienta a sus compatriotas a violar el monopolio del estado sobre la distribución de la sal. Este monopolio obligaba a todos los consumidores indios, incluidos los más pobres, a pagar un impuesto sobre este mineral y les prohibía recolectarla ellos mismos. En la playa, la multitud, nutrida de varios miles de simpatizantes imita al Mahatma y recoge agua salada en recipientes. Su ejemplo es seguido por todo el país. De Karachi a Bombay los indios evaporan el agua y recogen la sal a plena luz del día, desafiando a los británicos. Esta acción radical condensó simbólicamente la resistencia al Imperio Británico y abrió las compuertas políticas para la independencia de la India.

En la actual coyuntura es indispensable condensar el malestar  presente en todos los sectores de la población. Sintetizarlo en un símbolo que exprese este sentimiento. La lucha contra la corrupción, por ejemplo, constituye un tema privilegiado. Los contenedores de alimentos podridos su vehículo apropiado. Haría falta, desde luego,  escoger el rostro de carne y hueso que condense el reclamo de justicia y castigo que demanda la población; credibilidad en los sujetos que pretendan  solicitar este ejercicio de justicia, accionar “todos en una” y, finalmente, perspicacia histórica para actuar con la debida radicalidad.

¿Quién o quiénes emprenderán nuestra “marcha de la sal?

 
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