Un Cardenal digno que nos merecemos los venezolanos

Luis Cisneros Cróquer

Tiempo Confidencial.

Luis Cisneros Cróquer.
nirguayork48@hotmail.com

En Venezuela existe la libertad de culto, pero la libertad de expresión está en entredicho y amenazada. Aquí cada quien puede escoger su Dios y la manera de adorarle. Quienes militamos en la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, respetamos el culto y a los sacerdotes, monjas y laicos encargados de la evangelización y la doctrina, como respetamos a quienes practican y ofician en otras religiones. Eso es lo sustantivo de los derechos del hombre y fundamento de la democracia.

Por oponerse a las formas del comunismo, la negación de la propiedad privada, la confiscación del libre albedrío, nuestro estimadísimo amigo, Jorge Urosa Savino, ha sido bautizado insolentemente por el Jefe de Estado como troglodita e indigno. No es el primer ataque contra nuestro Pastor. Es acción continuada, posiblemente destinada a lanzar la bien conocida “cortina de humo”, para desviar la atención de los venezolanos de los graves problemas que aquejan al país y sus habitantes, por la incapacidad manifiesta del gobierno y sus ejecutores; la persecución contra la disidencia, la corrupción del poder judicial y la complicidad de la Asamblea Nacional.

Indignos son aquellos que están llenando de espinas los caminos del futuro del país, de nuestros hijos y nuestros nietos. El Cardenal Jorge Urosa Savino es digno defensor de los derechos de los ciudadanos y de la familia venezolana, azotada por el clima de inseguridad y corrupción que calienta y enardece la piel del pueblo.

Quienes tuvimos la oportunidad de conocerlo Arzobispo de Valencia, sabemos de su profundo amor por la libertad y los ejes éticos y morales de la democracia, además de su valor personal. No le arredra ni le ofende quien quiera hacerlo, no le alcanza la calumnia y menos cuando quienes la profieren pretenden desvirtuar su vida personal y pastoral.

Venezuela lo que no se merece es la corrupción, la inseguridad, la insensibilidad de los gobernantes ante la vida de niños abandonados y en la calle y de ancianos pidiendo limosnas, de hospitales sin anestesia o algodón, de ranchos desprovistos de servicios y de enfermedades erradicadas que reaparecen. Venezuela no se merece la expropiación de fincas en producción, y la mano férrea del centralismo ahogando a las Gobernaciones y Alcaldías.

Venezuela no se merece y rechaza la implantación de la comuna comunista y la desaparición de entidades republicanas e históricas. Venezuela no se merece un gobierno que predica el odio y lo hace mal.

Pero si se merece, Venezuela, un Cardenal justo, democrático y valiente como Jorge Urosa Savino.

 
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