Algo más que un container

Vladimir Villegas

TIEMPOS DE CAMBIO
Vladimir Villegas

Hay problemas a los que se les debe poner atención prioritaria en el país y que se solapan bajo la confrontación política, como por ejemplo: la inseguridad, que vuelve a aparecer, con altísimo porcentaje, en casi todos los estudios de opinión como el principal aspecto que preocupa a la población venezolana.

Ni siquiera el indignante y escandaloso caso de las casi cien mil toneladas de comida que se perdieron en PDVAL puede opacar, en impacto, a la terrible escalada de delitos diversos que muestran la descomposición en la cual está inmersa nuestra sociedad. Ya es rutina el parte de muertos, heridos, secuestrados o asaltados de los fines de semana.

Qué duro y peligroso cuando una nación se insensibiliza frente a la muerte y qué lamentable, cuando desde el Estado no surgen respuestas concretas, novedosas y, sobre todo, efectivas para recuperar la tranquilidad, los espacios públicos, la calle, la noche, la tarde e inclusive la mañana para el ciudadano común.

La primera página de El Nacional del sábado pasado muestra hasta dónde está llegando la crueldad de la delincuencia en nuestro país, y cómo ya estamos viendo prácticas que en México, por ejemplo, son rutinarias desde hace tiempo. Una niña y su madre embarazada fueron secuestradas, y a la pobre criatura le amputaron una falange de su dedito meñique para utilizarla como fe de vida y poder cobrar el rescate.

El CICPC, por fortuna, hizo su trabajo y las rescató a ambas.

Estamos aún muy lejos de poner a raya ése y otros delitos que en no pocos casos arrojan víctimas fatales.

Mientras tanto, el debate va por otros lados. El Gobierno, ante la evidente falta de estrategias exitosas en materia de lucha contra la inseguridad, entre otros problemas, opta por la confrontación cuando la gran mayoría de la sociedad exige, reclama, ruega por acciones específicas que reduzcan al mínimo el accionar del hampa, incluida, por supuesto, la que se viste de uniforme. Y debemos reconocer que quienes tenemos posiciones críticas frente al rumbo actual del Gobierno, y los que se le oponen desde 1998, tampoco hemos ofrecido propuestas coherentes frente al tema. Pero hay venezolanos que sí las tienen. Cuando ni el Gobierno ni aquéllos que se le oponen son capaces de marcar el camino adecuado frente a un grave problema que afecta a todos los ciudadanos, la confrontación debe abrir paso al diálogo y a la cooperación, al menos, frente a este problema, aunque a algunos esto les parezca una pendejada.

Basta preguntarle a los que han sido víctimas de cualquier delito o han sufrido la pérdida de familiares si, por ejemplo, creen que el Gobierno, por sí sólo, puede acabar con este problema.

Obviamente la respuesta es no. Y esto tiene que entenderlo el Gobierno. O deja de lado el sectarismo, la prepotencia y el ánimo de confrontación para dar un paso en la dirección de permitir el concurso de no pocos profesionales y sectores, con propuestas valiosas para derrotar la inseguridad, o continuará creciendo exponencialmente el crimen, la impunidad e inclusive la desesperanza.

EL CASO DE VÍCTOR MARTÍNEZ

A Víctor Martínez le mataron su hijo hace siete meses, luego de sus denuncias sobre narcotráfico y corrupción. Desde entonces, junto al Comité de Víctimas contra la Impunidad, ha venido exigiendo justicia y que se investigue la responsabilidad que tendría en ese asesinato un alto oficial de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Pues bien, la semana pasada, Víctor fue agredido a puntapiés por el escolta del referido oficial.

Y el Cicpc lo citó como presunto agresor. Lo acompañamos en su indignación y en su demanda de justicia.

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