LA REVOLUCION ES UN BUEN NEGOCIO

Julio Castillo

Julio Castillo Sagarzazu

El asunto no comenzó ahora. En realidad, en el momento de la campaña electoral que enfrentó a Henrique Salas Römer y Hugo Chávez ya se le veían las patas al caballo. Grandes grupos económicos, banqueros nacionales e internacionales, empresas petroleras (aun se recuerda el alboroto mediático que armó la British Petroleum cuando Chávez los visitó en Londres), editores de diarios y dueños de televisoras, acompañaron masivamente al candidato Chávez en su aspiración

¿La razón? La misma de siempre: los amos del Valle, Los 12 apóstoles, los Chicago Boys, cada uno en su tiempo y a su manera, querían controlar el botín. La cuenta que no sacaron fue que el muchacho les podía salir respondón o que entre sus planes estaba apartar a la oligarquía tradicional y fabricarse una que fuese solícita a sus dictados.

La llamada boliburguesía es una realidad concreta y objetiva. Su versión salvaje la vimos trocada en banqueros paracaidistas que terminaron presos y huidos luego de que el G2 cubano advirtiera al presidente que estaban tomando mas poder que él y se habían vuelto peligrosos.

DINERO PODRIDO

Hace casi un año cuando se produjo la recentralización del Puerto de Puerto Cabello y paso a ser el Puerto de Cabello, el gobernador Salar Römer denunció que esa medida no obedecía a ninguna postura ideológica sino que lo que estaba planteado era un proteger negocios que al amparo del alto gobierno se venían realizando.

Como se recordara, una empresa de la Vice presidencia de la Republica (ahora señalada en el caso de los contenedores) se creó para traspasarle las áreas que Acosta Carlez había asignado antes a dedo a los Mackled, luego acusados de narcotráfico. El negocio de traer comida vencida, o que por negligencia se dejó descomponer, no podía hacerse sin controlar los muelles del puerto.

Hay que recordar que hoy la mitad de las acciones de la empresa que dirige Bolipuertos es del gobierno cubano y que la mayoría de los alimentos que se importan se hacen por medio de una triangulación que hace Cuba con los productores. El negocio de traer alimentos viene pues de las más altas esferas gubernamentales y sus beneficiarios no son los pobres tontos que hoy están presos.

Rafael Ramírez no ha sido tocado ni con el pétalo de una rosa. Todo lo contrario ha sido felicitado por la pudrición.

MERTERSE CON EL SANTO PERO NO CON LA LIMOSNA

Con el gobierno revolucionario pueden hacerse los más variados negocios. Hay contratistas de todo tipo que lo hacen a diario. Unos por razones profesionales y otros que se integran al circuito de financiamiento del Socialismo del Siglo XXI.

Que ser rico es malo es una frase que el presidente suelta los días de fiesta y en el Alo Presidente para que los pobres crean (por cierto no lo creen).

Hay muchos ricos de aquí y de afuera que hacen pingues negocios con el gobierno. Los esposos Kirchner, por ejemplo, que declaran mas de 10 millones de dólares de patrimonio (sin contar las valijas que no declaran) son buenos amigos del presidente y su súper ministro Di Vido, esta señalado en Argentina de ser el embajador ad hoc para todos los negociados con Venezuela.

La conexión Brasil (con Odebrecht a la cabeza) y Argentina ha creado en esos países nuevas oligarquías vinculadas con el nuestro.

En el caso del petróleo el tema no puede ser más patético. Toda la cháchara antiimperialista del presidente se hace sal y agua cuando vemos los convenios leoninos y anticonstitucionales que se han suscrito negociando a futuro la faja del Orinoco.

La Chevron, por cierto, donde Mr. Danger tiene sus intereses, sigue haciendo negocios en Venezuela. El presidente tiene esto muy claro. Vale meterse con el santo pero no con la limosna.

LAS EXPROPIACIONES TIENEN SUS BEMOLES

La ley de la oferta y la demanda no puede ser derogada por un decreto ley del presidente. El mercado es testarudo y sigue imponiendo sus designios. El mercado no desaparecerá de Venezuela y el gobierno lo sabe, por eso es que ha optado por apoderarse de el en lugar de abolirlo.

Al salir RCTV del aire, por ejemplo, otras televisoras privadas tomaron su lugar en el mercado con el visto bueno del gobierno. Con los circuitos radiales ha ocurrido otro tanto.

Detrás de la persecución de la Polar, están, como caimán en boca de caño, cerveceras brasileñas con el auspicio de un nuevo rico dominicano (nuevo dominicano, viejo rico) ligado al negocio de bebidas y a las telecomunicaciones.

Con la caída de la producción agrícola se han creado roscas de importadores de comida que han hecho ingentes ganancias.

Las expropiaciones tienen entonces una motivación que va más allá de la creación de una red socialista en la economía. Es la creación de una red de nuevos capitalistas afectos al gobierno.

En la anterior administración regional, la de Acosta Carlez, esto llego a niveles de orgía pantagruélica. Verdaderas bandas de invasores ocupaban terrenos y propiedades privadas que luego compraba el gobierno a precios viles para asociarse luego con contratistas de maletín para “fabricar” casas que nunca tuvieron ni un ladrillo.

No hacen falta más ejemplos. La Revolución es un buen negocio.

 
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