Los Alcaldes moribundos

Fusilamiento Goya

La Pequeña Política
Espantapájaros
Avizor.uno@gmail.com

“Lo que por estar yo siempre en el mismo sitio,  no veo y otros ven, lo trato de compensar pensando en lo que otros, por andar de rama en rama, quizás no alcanzan a pensar.”

Escrito para gente inteligente

Por aquí en el descampado lo que se escucha es que tenemos Alcaldes cogidos a lazo. Pero para que entiendan su razonamiento, el de los campesinos que tienen sus tierritas por aquí, que dicho sea de paso tienen más sabiduría que los letrados, tengo que irme atrás, a lo que ya es historia y a los alcaldes les va a costar bien caro.

Pactando con el Diablo

El primero en caer no fue un alcalde precisamente sino un gobernador. Águila Uno necesitaba acreditar al CNE antes de su campaña presidencial de 2006. Luego del fracaso de las elecciones de 2005, cuando nadie concurrió a votar, el CNE habla del 25%, pero no llegó ni al 10, Águila Uno hizo un pacto secreto con líderes de la Oposición, por lo menos tres que yo conozca. ‘Si Uds. me acreditan al CNE, les mandó a decir, y la gente concurre masivamente a votar, yo no tocaré a los gobernadores que firmaron el decreto de Carmona, no los voy a enjuiciar, y además les daré “fuerza” porque mi mayor deseo, aunque Uds. no lo crean, es tener una Oposición respetable que le dé estabilidad a mi gestión’.

El pacto funcionó a perfección. La gente se atrevió (dicen que hasta la consigna salió de Miraflores), Águila Uno ganó con la mayoría que exigía, es decir, un punto más que Lula y dos más que Uribe o viceversa, y el candidato opositor cumplió su palabra. Sin siquiera esperar el conteo de votos, se rindió. Pero eso fue “esperanza de tísico”, como decían antecito, cuando la tuberculosis no tenía cura.

Águila Uno, que finge pero no olvida, lo tenía visteado, y apenas éste dejó la gobernación dos años después y quiso de verdad ser jefe de la Oposición, le lanzó las fieras y el ex candidato corrió. Hoy vive cómodamente en la tierra de Ollanta Humala…

El otro gran Alcalde de 2008 se quedó aquí. Batalló como un valiente, pero le quitaron la sede y le quitaron los reales. Ya despojado de todo, aceptó la insinuación.  Se fue al Brasil, se ganó unos puntos, y como el antiguo gobernador en 2006, a cambio, recibió “esperanzas”.

Pero no es a esos alcaldes a quienes me refiero, mis queridos pajarracos, pajarracas y pajaritas queridas… aunque, claro, estos dos fueron los precursores. Y no pueden ser moribundos quienes ya murieron. Yo me refiero a los que se comieron el cuento de la reelección indefinida.

Por aquí se va pa’ Cuba

Lástima que no me puedo reír… porque si suelto mi carcajada, se me desbarata la armazón y lo que va a quedar en el suelo es mi casaca y charreteras. Y ni por los alcaldes arriesgo yo mis cinco soles. Cinco, Águila Uno, que son más que los cuatro que tú te quieres poner, y todavía no te has atrevido a exhibirlos. Claro, yo entiendo, Águila Uno. Estás en tu tiempo de muda, estás debilitado, y más riesgos no puedes correr. Pero esos alcaldes que creyeron en la reelección indefinida que tú les ofreciste y los gobernadores también, ya se deben haber dado cuenta que lo de ellos también es “esperanza de tísico”. Les explico para que entiendan cómo razonan los campesinos. Claro, yo le agrego unos numeritos para que se entienda mejor. Pero esto es lo que piensa esa gente sencilla que con tanta frecuencia me visita.

Después de lograr Águila Uno el 63% de los votos que había exigido al CNE y consagrarse con esa puntuación como el líder más líder de las Américas, porque nadie había sacado un porcentaje mayor, nos lanzó su referéndum Constitucional. Eso fue en el 2007. Todo el poder para el líder, decía el texto que debíamos aprobar, palabras más, palabras menos, incluyendo su reelección indefinida, y ¿saben Uds. lo que hicieron los gobernadores y alcaldes? La verdad sea dicha, no dijeron nada que se pudiera escuchar, pero el día de la votación, hicieron la señal de costumbre, insertando el índice derecho en la orquetilla de la mano izquierda, y agregaron “por aquí se va pa’ Cuba”…  Nadie fue a votar.  Total que Águila Uno perdió el referéndum por paliza y para apaciguarlo, el CNE y los opositores “tuvieron que convenir” en no hacer públicos los resultados… lo que Águila Uno aprovechó para arreglarse las plumas que las tenía bien alborotadas, echarse agua en gañote, y salir fresquecito al Balcón del Pueblo anunciando que la victoria de sus opositores había sido pírrica.

Tan pírrica había sido, que el trisoleado Raúl Isaías Baduel, su compañero del alma, terminó en la cárcel por la presión que logró hacerle desde los cuarteles para que aceptara el resultado. O sea que como no aceptó que se robaran los votos, le robó la libertad. Pero así es Águila Uno, cuando está montando arriba, lejos, bien lejos, de todo peligro.

El Decreto de Guerra a Muerte

‘Tengo que actuar con sigilo’ se dijo entonces para sus adentros Águila Uno. Y el año siguiente, en 2008, se lanzó en campaña para arrasar en las gobernaciones y alcaldías, pero tampoco pudo. Pese a toda la ayuda que le dieron los que cuentan los votos, también salió con las tablas en la cabeza. Perdió las gobernaciones de los estados más grandes y además -como vimos- las dos principales alcaldías. La de Maracaibo y la Alcaldía Mayor de Caracas. ¿Qué hacer?

Lo primero fue coger a lazo a sus propios gobernadores y alcaldes. Ya verán cómo lo hizo. Cuando todo el país estaba festejaba el resultado de las elecciones, y los candidatos ganadores o no, estaban arruinados, lanzó, sin pararle a la Constitución, un nuevo referéndum para que el pueblo aprobara lo que ya le había negado, su reelección indefinida. Pero ojo, no iba a cometer la misma pendejada, y perdónenme pajaritas si se me salen estas palabrotas, pero eso fue lo que dijo, me lo comentó uno que estaba cerquita y oyó cuando dijo, “vamos a darle el mismo derecho a los gobernadores y alcaldes para que no me vayan a echar la partida pa’ tras otra vez.  Después los jodemos”. Eso dijo Águila Uno, lo juro por mis santas cosechas, y mi amigo, el que me  trajo el cuento, sé que no me miente.

Logró su objetivo, Águila Uno. Sus gobernadores y alcaldes, como la mujer que no cree que su marido le pone cachos, se comieron el cuento. Total que Águila Uno ganó el nuevo referéndum, con la ayudita de siempre, pero a decir verdad, por una ñinguita ganó, y una vez montado en esa tarima, la de la reelección indefinida, es  decir eterna, para quienes no lo han entendido, comenzó a hacer de las suyas. Eso fue a comienzos de 2009. Les quitó los puertos, aeropuertos y carreteras a los gobernadores porque esas eran potestades estratégicamente importantes para la nación, así la Constitución dijera lo contrario,… y estratégicamente importantes también para el comercio, digo yo.

Pues bien. No les voy a repetir todo lo que ha hecho en los últimos doce meses porque Uds. lo saben mejor que yo. Ley tras ley, fue haciendo sancionar todo lo que el pueblo le había negado en el referéndum, porque ¿para qué consultar al pueblo, cuando existe una Asamblea invisible y un Tribunal Supremo visible, que hacen lo que él manda… porque no se les ha quitado el miedo?

Un error también mortal

Todo iba bien para Águila Uno, pero nadie es perfecto. Volvió a meter la pata y los gobernadores y alcaldes pararon las orejas. Desesperado por la aparición en todas partes de toneladas de alimentos podridos, comenzó a inventar vainas, mira que estoy grosero hoy, me perdonan mis queridas pajaritas, comenzó a inventar vainas. Y como dice Heras hoy y yo ya lo leí, se lanzó con la intervención del Federal y la persecución de Zuloaga, buscando que los medios armaran una alharaca, pensando que iba tras Globovisión, cuando lo único que buscaba eran titulares de prensa para taparnos la nariz, la de Uds., porque yo nariz no tengo, para que no se oliera la podredumbre. Y como tampoco eso le funcionó, porque los medios siguieron con reportajes y denuncias de los alimentos podridos, se lanzó con la Ley de las Comunas, buscando despertar Oposición… ese fue su gran error porque los alcaldes y gobernadores, los suyos, le descubrieron la intención de liquidarlos. Entonces le armó un ofensivo zafarrancho al pajarraco Urosa, quien estando en Roma, no se dio cuenta de la intención y cayó en la celada. Sí, porque el Cardenal, al responderle como un valiente, hizo precisamente lo que Águila Uno perseguía. Darle al tema de  las Comunas un sesgo electoral, ocultando los oscuros propósitos que él mismo perseguía con la Ley, tanto más cuando –habiéndose dado cuenta del grave error político cometido– ya había decidido ‘diferir su promulgación’.

En fin, debilitado y todo, a la hora de engañar a la gente, Águila uno se las trae, debo reconocerlo. Primero, raspó a uno y minimizó a otro de los alcaldotes de Oposición y ahora, con todo y que su pico está debilitado, sin garras para atrapar o alas para volar, le tiene montada la olla a los demás alcaldes… pero cometió un error mortal introduciendo la Ley de Comunas, el decreto de Guerra a Muerte a los alcaldes, error que en septiembre le saldrá caro, eso creo, si elecciones las hay.

Porque la Iglesia es eterna y, con la amenazas de las comunas, ya los alcaldes  -y también los gobernadores- han comenzado a decir calladito… “por aquí se va pa’ Cuba”. Con la señal de costumbre.

RECIBIDO EN EL DESCAMPADO
Sr. Espantapájaros:
Con toda consideración y el respeto del que es merecedor por sus cinco soles, nos dirigimos a Ud. para pedirle recomendar a sus asiduos lectores la columna del jurista Gerardo Blyde, Alcalde de Baruta que aparece en la página 11 de la edición impresa.

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