¿Por qué el triunfo de España es bueno para el fútbol?

España celebra su primer título en una Copa del Mundo.

Donde quiera que recibieron el pitazo que dio por terminado el Mundial de Sudáfrica 2010, probablemente personas como Pep Guardiola, Johan Cruyff, Marcelo Bielsa y Arsene Wenger, esbozaron una sonrisa.

A fin de cuentas el triunfo de España sobre Holanda, 1-0, constituye un espaldarazo para su visión de lo que es el balompié. Más bella, menos bestia, y a la vez efectiva.

El triunfo de la selección española deja enterrada la teoría de que jugando bonito no se ganan títulos. Este equipo es el actual campeón del mundo y de Europa sin haber perdido en un sólo instante sus valores de un fútbol positivo. Es una victoria de la creación por encima de la destrucción.

“El fútbol se está moviendo hacia adelante y puede que esté empezando una era del juego bonito”, señaló el técnico de España, Vicente del Bosque, tras una final que no será recordada por su espectáculo.

Así como algunos se vieron respaldados por el título español, puede que por otra parte José Mourinho, el nuevo director técnico del Real Madrid, o Dunga, quien dirigió a Brasil en este mundial, hayan tirado al piso con rabia el vaso que tenían en la mano, ya que debieron sentir que su pragmatismo quedaba expuesto al escarnio público.

El fútbol se está moviendo hacia adelante y puede que esté empezando una era del juego bonito como lo dimos conVicente del Bosque, DT de España.

Holanda pareció haber sido dirigida por Mourinho, pues se dedicó a frustrar más que a proponer.

“Jugábamos contra el mejor equipo en el mundo, las faltas no son nuestro estilo, pero esto era una final y hay que jugarla para ganar”, dijo el técnico holandés Bert Van Marwijk.

“Si la victoria hubiese venido sin juego bonito, la verdad no me hubiese importado”, agregó.

Quizás fue bueno haber visto una final tan trabada y poco espectacular. No hubiese sido posible el fútbol destructivo quedase tan expuesto si no hubiese sido la final de un Mundial.

Consecuencias internacionales

España es el campeón que menos goles debe haber anotado en un Mundial para titularse. Además el primero que pierde su debut y luego arrasa con todo y levanta la Copa.

Pero es que desde que se vio las caras en su primer partido contra Suiza, el cual perdió 1-0, parecía que la cruzada española no sería imponerse a siete equipos, sino al estilo antifútbol.

Es el riesgo cuando se propone tanto, y con tanta superioridad, que para los rivales es preferible no competir de tú a tú sino tratar de impedir a cualquier costo.

Suiza, Portugal, Paraguay, a ratos Alemania y al final Holanda optaron por defender los colores de la destrucción. En especial suizos, lusos y holandeses. La excepción fue Chile.

No por nada, tras la final, Van Marwijk fue instado por los periodistas a explicar porque envió a los suyos a moler a patadas a la posesión española. El periodista, el público, el voluntario, el neutral, todos quieren ver espectáculo y entretenimiento. Sudáfrica cerró con un partido que mejor se hubiese efectuado en un cuadrilátero de boxeo.

Xavi e Iniesta, dos de las figuras de España en el Mundial.

Sin embargo, el triunfo español puede tener secuelas. Puede poner a pensar a los que deciden. Si España pudo, por qué el resto no.

Brasil será probablemente el primero en reflexionar. El máximo representante del jogo bonito se fue por la ruta de Dunga del trabajo de obrero y fracasó. En el próximo Mundial será el anfitrión y más que nunca el título es una necesidad, a fin de cuentas hay que enmendar el entuerto del “Maracanazo”.

Pero ¿elegirá el pragmatismo de Scolari o volverá a sus raíces con algún exponente del fútbol ofensivo?

Lo mismo sucede con Bielsa, actual técnico de Chile. Tras este torneo circulan informaciones de que muchos países lo quieren para que los pongan a jugar como lo hizo la “roja” sudamericana en tierras africanas.

España, con este Mundial, dio un paso al frente de que sí se puede jugar bien y ganar. La Eurocopa no fue cuestión de fortuna.

El ciclo que comenzó en la selección de Luis Aragonés en 2008 y que se mantuvo con Del Bosque parece abrir las puertas de una era para el fútbol de creación, no sólo para el equipo español sino para otros países.

“La verdad nos merecíamos este campeonato”, aseveró Andrés Iniesta.

Es difícil no estar de acuerdo, para el espectador este es el fútbol que se paga por ver.

 
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