¿En qué anda el Presidente?

JESÚS HERAS –

Que a los candidatos del presidente Chávez les será sumamente difícil lograr mayoría es un hecho. Basta leer no encuestas puntuales sino la tendencia que éstas llevan desde hace meses, para advertir que el gobierno ha perdido gran parte de su asidero popular.

Que el presidente Chávez no está haciendo nada para ganar la elección es igualmente evidente. Quizás obnubilado por los apagones o acosado por las secuelas del escándalo que generó el abandono -y consecuente pudrición-  de millones de kilogramos de alimentos traídos por su gobierno, el primer mandatario ha intentado sin éxito retomar la iniciativa pero lejos de alcanzar su propósito, se ha ido enajenando la buena voluntad de esa mayoría silenciosa que sólo pide se le respete el derecho a vivir en paz.

La expropiación del Banco Federal, las amenazas a Polar, la persecución de Zuloaga, fueron iniciativas inscritas en ese propósito. Los medios recogieron la noticia pero el tema de los alimentos, nutrido por nuevas denuncias, siguió cobrando grandes titulares, y el gobierno no ha encontrado forma de responder. Y ahora aparecen evidencias de una transgresión mucho peor por sus eventuales consecuencias. Nos referimos al re-empaque de alimentos que, estando vencidos, están siendo vendidos en expendios oficiales.

Fruto de su frustración -suponemos- el Presidente cometió un gravísimo error electoral. Un error que lo ha llevado a la desmovilización casi total de sus partidarios. Al forzar la aprobación en primera discusión del proyecto de Ley de Comunas, se dio un tiro en el pie, enajenándose la buena voluntad de sus propios gobernadores y alcaldes, que “pararon las orejas” al darse cuenta que el Presidente lo que persigue es eliminar sus posiciones y tomar para sí todo el poder del país. Pero no se detuvo.

Dos iniciativas extremas se suman ahora a las anteriores. Nos referimos a su ataque a la Iglesia católica y a la exhumación coincidente de los restos del Libertador, siguiendo rituales sospechosamente sugerentes de una conjura de Santería. (Trajes blancos, la media noche y la Luna Nueva)

Satanás contra San Miguel Arcángel, La Magia Negra, practicada por los babalaos, contra La Magia Blanca de la Iglesia, es una interpretación válida para quienes creemos que la batalla entre el Bien y el Mal no se circunscribe a los espacios mortales. Una interpretación política, pero no excluyente, desviar el debate de las comunas y convertirla en una confrontación entre el comunismo del que es acusado el Presidente, y el anti-comunismo que en su mefistofélico entramado personificaría la Iglesia.

Cualquiera que sea su propósito, y seguramente son los dos, ninguno gana votos. La mayoría silenciosa que definirá el resultado electoral, rechaza los ataques a la Iglesia y se siente profundamente indignada de la profanación de los restos de El Libertador.

¿En qué anda el Presidente?

 
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