Atropello a líderes sindicales es atropello a los trabajadores

REPIQUE
Mélida Qüenza Ponte
mq0105@hotmail.com

Robert González, segundo secretario ejecutivo de la Federación Única de Trabajadores Petroleros de Venezuela, quien labora en la Refinería El Palito de PDVSA en Puerto Cabello, hace pocos días fue informado  por los propios trabajadores que había sido sacado de nómina y prohibida su entrada a la planta. Su nombre ya no aparece en la lista de la caja de ahorros ni en la de beneficiarios de la tarjeta electrónica de alimentación, un complemento de sueldo que reciben los trabajadores.

La agresión está consumada, sin embargo, no hay papel que la oficialice, Robert González no ha recibido oficio, memorándum o comunicación de la estatal petrolera informándole de la decisión o de las razones por las cuales se le ha desincorporado. La directiva nacional de la federación de la que es miembro tampoco ha recibido respuesta, la alta gerencia de la empresa, incluyendo al ministro Rafael Ramírez, supuestamente no sabe nada del caso.

A Robert González se le viola su fuero sindical, un atropello contra los trabajadores de la refinería que votaron por él. En su caso se viola casi en su totalidad el contrato colectivo petrolero, las leyes que protegen a los trabajadores venezolanos y hasta la Convención Internacional del Trabajo.

¿Cuál es el delito cometido por Robert González? Creer que si es posible un cambio revolucionario, que los trabajadores son la herramienta fundamental para esa transformación y que es necesario el pensamiento crítico y la actitud vigilante ante las desviaciones del proceso y desenmascarar a los que en nombre de una revolución imponen en las empresas del estado las mismas prácticas de las mafias sindicaleras del pasado adeco-copeyano. Su delito es estar convencido que hay que fortalecer la lucha para rescatar la autonomía del movimiento sindical.

Se le pasa factura por haber desafiado la línea oficial en las elecciones sindicales y, además, haber salido victorioso; no se le perdona que haya acompañado a los trabajadores en sus reclamos por mejoras en las condiciones de trabajo y mucho menos se le perdona que no apoye a la candidata del alcalde de Puerto Cabello y del PSUV a la Asamblea Nacional por ese circuito electoral, y haya decidido optar por esa diputación con el respaldo de Patria Para Todos y movimientos sociales revolucionarios.

No podemos aceptar el silencio que se teje en torno al caso de Robert González y que se repitan estas represalias en diversas regiones del país con la complicidad de autoridades del Trabajo y del Poder Judicial, creando una indefensión laboral general que genere miedo, temor, angustia e impotencia en los trabajadores petroleros.

Así no se construye socialismo. Así se atenta contra la democracia.

 
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