CHÁVEZ NO HA PODID OOCULTAR LOS CONTAINERS

RODÓ EN LA BARRA
BUENAVENTURA NORIEGA (BUENO)
abcbuenaventura@gmail.com

Debo confesar que no quería hacerlo, pero la soledad que me abruma por su lejanía fue exacerbada por una fuerte virosis que me mantuvo fuera de circulación por cinco días, en lo que su recuerdo fue demasiado persistente. La última vez que la vi no me trató como siempre, no fue efusiva, tampoco amorosa y sus labios no buscaron los míos para “juntarse en éxtasis de amor”, -como escribió el compositor porteño Augusto Brandt en Besos en mis sueños- pero por más que he tratado de olvidarla no he podido. Todo lo contrario. De manera que a instancias de mis amigos de ABC -a lo mejor me vieron demasiado triste- subí a mí Ford Fairlane con su motor 8 en V lubricado con el mejor aceite sintético y gasolina ecológica importada -aunque digan que la producen aquí- y en “menos que canta un gallo” ya estaba bajando por Las Trincheras rumbo a Puerto Cabello y el negocio de mi adorada Negra Tomasa, allá por Rancho Grande. Como yo respeto lo que representa la familia no quiero que ustedes amigos lectores me interpreten mal. Tampoco quiero que ninguno de ustedes salga de “boca floja” a llevarle el cuento a mi mujer Brunilda, que ya bastantes problemas tiene con su artritis reumatoidea.

Murió sin arrodillársele… La muerte de Olga Guillot cierra un episodio más de la intolerancia comunista, que tanto a ella, como a Celia Cruz, Bebo Valdés, Arturo Sandoval, Rolando La Serie y otros grandes artistas y miles de personas, los obligó a huir de su patria para nunca más volver. Numerosos cubanos viven en el exilio alejados de sus seres queridos. A Olga se le impidió cantar en la isla, pero Miénteme -su mayor éxito-, La gloria eres tú y Tú me acostumbraste nunca pudieron borrarse del corazón de sus compatriotas. Olga la de Cuba murió sin retroceder y sin arrodillársele al tirano. Ese “mar de la felicidad”, no lo queremos aquí…

Nada más al estacionarme me recibe un olor ligado de ajos, cebollas y productos del mar. Aguzo mi olfato y doy gracias al Señor por tener a Tomasa, quien con sus guisos y su sazón ha logrado neutralizar la fetidez de los alimentos de Pdval. Recuerdo como si fuera hoy cuando Tomasa me echó el cuento de los alimentos podridos que los militares fueron a enterrar a una montaña cercana para desaparecer la porquería que atormentaba al gobierno. Pero me pasó igual que al Gobernador Henrique Fernando, nadie nos hizo caso. Ella me ve llegar y a paso rápido viene a recibirme con un beso en la mejilla como si no recordara la frialdad de la última vez. La palidez que ha generado en mí la virosis no pasa desapercibida para Tomasa: “mira cómo estás, Buenaventura, te ves jipato”. Rápidamente ordena a su ayudante Ramoncito Cimarrona Urrutia que me sirva un consomé ligado de chipi chipi y guacuco, que según sus palabras sirve hasta para levantar a un muerto. Ramoncito cumple a cabalidad y enseguida me trae dos lebranches horneados con ensalada y tostones, queso a la plancha, arepas y natilla. Antes de que pueda yo decir algo trae unos buñuelitos de yuca con melao de papelón como postre. Luego exclama: “ya comiste bien, ahora puedes escuchar lo que voy a decirte. Pon atención, Buenaventura, ya que te voy a datear sobre Pudreval. Recuerdas lo que te dije el año pasado, calladita, pues ya lo sabe todo el mundo”.

Tomasa sonríe porque la gente de este país ya dejó de ser pendeja. “Mira esto”… y me trae para mi sorpresa la última encuesta de Hinterlaces, que habla por sí sola. “Eso me hace respirar tranquila, Bueno, porque lo que te voy a revelar de esos sondeos de opinión, señala claramente que los venezolanos no se comen los cuentos del presidente Chávez ni de su operador Rafael Ramírez”, dijo Tomasa desnudando su blanca dentadura. “Fíjate que cuando le preguntaron a los encuestados si estaban informados o habían oído sobre el caso de los contenedores de comida podrida, el 89% contestó que Sí, mientras que sólo 9% dijo No. O sea que conocen más lo de los contenedores y la comida podrida que el mismo Presidente. Y a la pregunta de que si todos los responsables del caso han sido detenidos o identificados o puestos a la orden de los tribunales, el 80% dijo No, y sólo 13% dijo Sí. Los demás no quisieron decir esta boca es mía”, añadió Tomasa mientras ordenaba que me trajeran un anís El Mono etiqueta azul porque me vio pestañear y dedujo que tenía sueño.

Con picardía mal disimulada se frota las manos y luego, instintivamente,coloca cada una sobre sus dos senos y trata de elevarlos, como buscando un mejor acomodo de su par de “poderosas razones”. “Sabes algo, Buenaventura, los venezolanos consultados cuando les preguntaron si consideraban que Chávez estaba haciendo lo necesario para investigar y sancionar a los responsables, el 72% dijo que No o sea que algo sospechan. Y a la pregunta de que si ellos consideraban que los responsables serían juzgados y sancionados de acuerdo a las leyes, 74% contestó No, y sólo 21% dijo Sí. O sea que los venezolanos están más enterados del asunto de lo que creen el líder de la revolución y sus estrategas… y como que han perdido la fe en sus buenas intenciones”.

Tomasa me despide con un beso en la mejilla y la promesa de un reencuentro. Me vengo a millón por la maltrecha autopista, repotenciado anímicamente, pero fiel a Brunilda, aunque no de pensamiento…

Puntos rojos o… puntos muertos

Me encuentro a Catalino Casimiro Paniagua refrescándose con una tizana frente al edificio de Seguros Carabobo. Muchos, entre ellos Catalino Casimiro, aseguran que es la mejor. “Tengo que decirte algo bastante confidencial. Júrame que no se lo dirás a nadie”, balbucea mi amigo mientras yo asiento con la cabeza. “Como tú sabes yo soy chofer de un jefe del PSUV. He escuchado conversaciones que revelan preocupaciones por la ausencia total de gente en los llamados puntos rojos”, apuntó. Miró hacia un lado y hacia el otro como buscando entre los tranquilos viandantes a un espía del G2 cubano. Poco a poco entró en confianza, pero me hizo jurar nuevamente que no le diría nada a nadie. “El asunto es que en esas conversaciones he visto el miedo, el temor entre la dirigencia pesuvista que apesadumbrada reconoce que en Carabobo el triunfo no está asegurado. Hace dos meses todo indicaba lo contrario, pero los contenedores han venido matando sus ilusiones”, refirió Catalino Casimiro. Para él la causa principal es que muy pocos creen el mensaje y la estrategia de los puntos rojos, es más bien de los puntos muertos. Además el Presidente no baja lo reales, la gobernación y las alcaldías no tienen ni para terminar el año, el comercio se está paralizando, las autopistas y carreteras son un desastre o sea que no hay cómo mejorar la situación que cada día se complica más… y ahora meterse con la Iglesia, y con los restos del Libertador. Eso será para otra cosa, se dicen entre sí, pero no para ganar elecciones.

Noti-rapidas

  • Fuentes plenamente confiables revelan que el gobierno exigirá la salida del Cardenal Urosa como condición para mantener el Concordato con el Vaticano.
  • Alimentos vencidos y re-empacados comienzan a aparecer en la calle. Las fuentes de soda se quejan que la lecha para el café les sale piche y las diputadas de Proyecto Venezuela presentaron a la Fiscalía General de la República evidencias de leche vencida que se está vendiendo en los expendios de Pdval.
  • Abogados de Edgardo Parra en el juicio contra PP, esperan otros 50 palos  -así dicen ellos-, para completar el pago de los 100 fijados de honorarios. ¿De dónde saldrán?
 
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