Cuidado con la emboscada legislativa *

La política es así
Nelson Acosta Espinoza
acostnelson@gmail.com

El gobierno, en una maniobra distraccionista, arma pelea con la jerarquía católica. Exacerba, igualmente, los aspectos rituales y conservadores del culto bolivariano; intenta construir una conspiración destinada a perpetrar el magnicidio, arremete contra el sistema bancario y empresarial del país, amenaza a las universidades autónomas, recurre con más frecuencia a las cadenas televisadas y profundiza los mecanismos de intimidación y coacción. Es evidente que la revolución está a la defensiva. El escándalo de los contenedores de alimentos podridos ha puesto de manifiesto la ineficacia y corrupción sobre la que descansa el socialismo del siglo XXI.

En el marco de estas circunstancias ¿qué papel deben jugar las fuerzas que hacen oposición al régimen? ¿Cómo escoger la táctica acertada? ¿Qué sentido proporcionar a las venideras elecciones parlamentarias? En otras palabras ¿qué hacer? Dar repuestas a estas interrogantes debiera ser producto de un debate franco. Desde luego, el punto de partida, ha de ser la consideración que la salida siempre será democrática. El elemento sustantivo hacia donde apuntan estas respuestas, sin lugar a dudas, es la construcción de una nueva mayoría.

Es necesario, entonces,  bloquear las “miradas cortas” y las quimeras parlamentarias. La elección de 26 de septiembre debe asumirse como un primer paso para la construcción y consolidación de la mayoría que proporcionará piso para la ejecución de un nuevo programa de reconstrucción nacional. Los acuerdos de la Mesa Democrática deberían asumirse así, como un primer paso. El resultado de estas elecciones tendrá más importancia estratégica que electoral. El número de diputados es relevante. Sin embargo, lo sustantivo vendrá dado por la voluntad de cambio que expresen los votos sufragados. No se equivoque la oposición y caiga en la añagaza legislativa.

Lecciones que trae la historia

En el marco de la Conferencia de Yalta en el año 1945 y a propósito de la sugerencia de Churchill de extender invitación al Papa, Stalin respondió, en forma irónica, con la siguiente interrogante ¿Cuántas divisiones tiene el Papa? Bueno, la historia ha proporcionado una repuesta contundente: todas y ninguna. Los valores cristianos perduran y pueden constituir el punto de partida para la aceleración de procesos de cambio. En 1957, la carta pastoral del arzobispo de Caracas, Monseñor Rafael Arias, sirvió de carburante para la ignición de los acontecimientos del 23 de enero de 1958. La Pastoral tuvo la virtud de movilizar las “divisiones” con que cuenta la catolicidad nacional. Laureano Vallenilla Lanz, cerebro del régimen militar de Marcos Pérez Jiménez, no iba a misa, pero a diferencia de Chávez, leía los sermones. Sin embargo, no pudo resistir la oposición de la iglesia católica. Murió, en Saint Morritz,  en el exilio.


Título original: Cuidado con la añagaza legislativa

 
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