Resultados o desastre

Luis Cisneros Cróquer

Tiempo Confidencial
Luis Cisneros Cróquer
nirguayork48@hotmail.com

A lo largo y ancho del país es notable el silencio de gobernadores y alcaldes vestidos de rojo rojito, mientras sus espacios se caen a pedazos y la gente sufre. Como es ya sabido que existe un solo responsable de todo el desastre porque es el traductor de las medidas y consejas del amo de Cuba, es importante establecer el contrapeso de esta campaña electoral en los intermediarios criollos, responsables del mal del cual Venezuela agoniza.

Los puertos que, durante la descentralización, despachaban la carga y descarga de buques en lapsos efectivos, ahora han batido el record en desgano y pérdidas de tiempo y dinero, porque la administración portuaria centralizada fue puesta en manos de cubanos y militares; un país como Cuba cuyos puertos languidecen porque nada producen, ni siquiera azúcar en volúmenes de exportación, y mucho menos artículos manufacturados, aparecen como grandes responsables, junto a los primeros, del proceso corrupto de PUDREVAL.

Pero si esto fuese poco, la prensa a diario revela la caótica situación de carreteras y autopistas, el estado desastroso de las calles y avenidas de las ciudades, especialmente en aquella donde administran sin eficiencia alguna, los rojo-rojitos. El caso del Metro de Valencia, cuya segunda etapa se ha convertido en un vía crucis para los comerciantes de la zona norte de Valencia, y un espectáculo que semeja las ruinas de las viejas ciudades cubanas, pone al descubierto el poco cariño que se le tiene en Miraflores a esta capital, donde nació Venezuela, duélale a quien le duela.

De manera que sobran razones para esgrimir el arma del voto y dispararla para liquidar este asqueroso proceso. La Asamblea Nacional que a todo dice sí, especialmente a la constante violación de la Constitución, tiene el tiempo vencido, pero ha sido el bastón que ha permitido el avance del ciego odio, de la división de las familias, de la agonía moral, de la más prominente expresión de la corrupción pública. Sin ellos, los malversadores del erario nacional jamás habrían podido alcanzar lo que pertenece a todos los venezolanos.

El tiro de gracia, puesto en boga por estos seudo revolucionarios contra el empresariado privado es el que se propina después del fusilamiento. ¡Expropien esos galpones sin uso! Ya estaban muertos, señor, sus dueños y sus trabajadores, se habían marchado por las “sabias” medidas económicas empleadas en Cuba desde 1960.

“Cosa más grande”, lo que quieren hacer con mi país, tu país y el país de tus hijos y nietos. Oponte, prepárate con tu voto a disparar el 26 de septiembre… y NO FALLES.

 
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