Streap tease en Miraflores

Roberto Guisti

Roberto Giusti
rgiusti@eluniversal.com

“Fidel es comunista. Yo socialdemócrata”. “El marxismo es el reino de Dios en la tierra”

En el año 2000 entrevisté al Chávez candidato-presidente y le pregunté sobre lo que me había dicho el jefe guerrillero de las FARC, Raúl Reyes, quien, al referirse a la educación de los adolescentes guerrilleros, había respondido: “somos marxistas, leninistas y bolivarianos”. “¿Bolivarianos como el presidente Chávez?”. “Igualitos”. A eso Chávez respondió: “Reyes te dijo que ellos imparten marxismo-leninismo. Bueno, por ahí ya no es ‘igualito’. No somos marxistas-leninistas sino bolivarianos y hacemos el esfuerzo de rescatar el pensamiento republicano, humanista y democrático de Simón Bolívar”.

Pero ya en 1998 había ido más lejos en su negación y durante la campaña electoral aceptó que Fidel Castro era un dictador y que él no era socialista, sino humanista cristiano. Cuatro años más tarde, luego de ganar el revocatorio y estando la oposición en hora menguada, dio un pasito adelante al proclamarse socialista. Y en el 2005, ante el radicalizado auditorium del Foro de Sao Paulo, embriagado por la audiencia, subió otro peldaño: “el socialismo del siglo XXI debe formularse de acuerdo con las ideas originales de Marx y Engels”. Para julio del 2007, luego del cierre de RCTV y en puertas un referéndum que estaba perdiendo, no tuvo recato en retractarse: “el PSUV no va a tomar las banderas del marxismo-leninismo porque eso es un dogma que ya pasó. Tenemos que crear nuestra propia doctrina y el que no esté de acuerdo que se vaya”.

En realidad todo depende de los destinatarios de sus opiniones y en el 2008, cuando el actor Sean Penn lo entrevistó para The Nation, se apresuró a tranquilizar a los lectores del venerable semanario norteamericano, cuyo perfil dominante es el de progresismo izquierdoso, pero democrático y entre líneas apareció el Chávez ponderado: “Fidel es comunista, yo no. Yo soy socialdemócrata. Fidel es marxista-leninista. Yo no”. A fines del 2009 dejaba caer la última prenda y asomó, como de pasada, lo que todo el mundo sabía: “Yo me declaro marxista, soy marxista”. Y al mes se refocilaba en su cuasi pecaminosa confesión de la vieja pérdida de la virginidad: “Por primera vez asumo, asumo el marxismo. El marxismo es la teoría más avanzada en la interpretación científica de la historia, de la realidad concreta de los pueblos y es la avanzada propuesta hacia el mundo que Cristo vino a anunciar”.

Ahora vienen unas elecciones, el cardenal Urosa puso el dedo en la llaga y las encuestas le dicen que la gente rechaza el mundo real del “comunismo cristiano (cuadratura del círculo) que él, más allá de las palabras, intenta imponer a la calladita y vaselina mediante. Entonces recula y ahora el marxismo no es la doctrina más avanzada, sino una “herramienta”, es decir el martillo, porque la hoz, ni de adorno en un país que no produce ni yuca.

 
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