El juego está trancado, hierve la olla

Luis Cisneros Cróquer

Tiempo Confidencial.
Luis Cisneros Cróquer.
nirguayork48@hotmail.com

Pocos pueden adquirir una vivienda que cuesta más de cuatrocientos salarios mínimos, ni un carro que casi está llegando a los ciento cincuenta. Tampoco puedes sustituir un empleo estable en una empresa industrial por la venta de perolitos en la buhonería; menos pueden las clases menos afortunadas adquirir medicinas cuyos precios se elevan más del cincuenta por ciento. Con los hospitales en el suelo, la gente pobre no puede pagar gastos clínicos privados; el Seguro Social no resuelve la suerte clínica y médica de sus afiliados. La galopante inflación producto de la alocada política económica del submarino de Giordani, nos tiene atados de pie y de mano, soportando el continuo aumento y la desaparición de productos de la dieta diaria. Es pavoroso el espectáculo de comida podrida debido a los turbios negocios de amigos del gobierno, funcionarios cubanos y la complicidad de los “jala jala” de la Asamblea Nacional. Y a todo ello se agrega el cáncer de la corrupción que está aniquilando a PDVSA y al sistema financiero improvisado de la boliburguesía.

Bajo esas circunstancias va a llegar un día, más temprano que tarde y siempre es así, que se junten los dolientes para acompañar al entierro de este gobierno y buscar las fórmulas de convivencia social para enfrentar la gravedad de la crisis que sacude al país de abajo hacia arriba y viceversa.

En función del optimismo que no debe ser colocado a un lado, es menester empeñar la fe y la esperanza en un cambio de timón en la Asamblea Nacional, en los Poderes Públicos y finalmente en la misma Presidencia de la República. Pero, advertencia a tiempo, si quienes se convierten en protagonistas circunstanciales de ese cambio, emplean las mismas herramientas, conceptos, modos, del pasado y del presente y no reaccionan empleando métodos diferentes que alivien la presión de una olla próxima a estallar, será peor el remedio que la enfermedad.

El signo de esos cambios no es más importante que los resultados. Es la utilidad cierta de las medidas heroicas a emplearse lo que resultará, a mediano y largo plazo, una pequeña luz en este largo y penoso túnel de nuestra historia.

Y creo, es mi olfato, que la perspectiva de aceptación de una derrota electoral por parte de los “propietarios” del poder, no es cuestión decidida. Ellos están trabajando para  no permitir la victoria de quienes pensamos diferente y ansiamos cambiar las actuales reglas del juego.

Aún así hay que dar la batalla para ganar y ponernos de pie para cobrar. Hay que movilizarse con entereza y decisión de lucha para el 26 de septiembre, que es el día fijado para las elecciones, si es que no se decreta “Estado de Emergencia” por el pleito con Colombia y se aplaza esta contienda.

Se tranca el juego, el gobierno tiene la “cochina” podrida… Cuando miramos alrededor hay miedo en las miradas, pero de la misma manera se siente el ardor de la arrechera. Digo yo, uno no sabe.

 
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