Los dolientes del comunismo

Emeterio Gómez
gomezemeterio@gmail.com

Vayan para Carlos Blanco, León Arismendi y Bandera Roja estas pequeñas objeciones

Mi artículo de hace 15 días, apoyando al cardenal Urosa en su denuncia del comunismo chavista, ha generado dos respuestas: una del propio Carlos Blanco, aludido en dicho artículo y la otra de León Arismendi, en Tal Cual, el lunes 19. Vayan para ellos y para Bandera Roja estas pequeñas objeciones.

Dice Carlos que “esto” no es comunismo, sino “un asalto al poder, revestido de una pátina ideológica. Un déspota necesitado de una cobertura ‘revolucionaria’… “. Pero ¿qué fueron, amigo, las revoluciones comunistas (rusa, china, camboyana y cubana), si no vulgares asaltos al poder revestidos de una pátina ideológica? Porque el marxismo es exactamente eso, una “pátina ideológica”, una mentira zonza. ¿Qué fueron Stalin, Mao, Pol Pot, Fidel Castro y el Che Guevara, sino “déspotas” urgidos de “una cobertura ‘revolucionaria’… “? Y muy de pasada, pana, ¿por qué pones “revolucionaria” entre comillas? ¿Acaso para negar que dichos déspotas fuesen revolucionarios auténticos? ¿Acaso crees todavía que la palabra Revolución, aplicada a la política, tenga algún sentido? ¿De verdad crees que “todo proceso hacia el socialismo estilo cubano o soviético requiere participación de las masas”? ¿Excluyes la posibilidad de que Chávez, apoyado por los cubanos, pueda completar su “revolución” e imponernos el comunismo, aunque sea por un tiempo? Y, lo esencial, la síntesis de todo, ¿crees de verdad, como se deduce de tu texto, que porque Chávez esté condenado al fracaso, porque su propuesta sea plenamente inviable, no pueda por ello catalogársela de comunista? ¿Qué enfoque conceptual es ese, viejo amigo?

León Arismendi menciona reiteradamente a Bandera Roja. ¿Será posible que todavía sigan siendo comunistas y, peor aún, marxistas? ¿Será verdad que no han entendido que la teoría marxiana del valor es una soberana estupidez? Que esa secuencia de ideas que conforman El Capital, la “obra” suprema de Marx, es cada una más idiota que la siguiente: 1) Que el trabajo es la fuente exclusiva del valor de las mercancías. 2) Que, en consecuencia, el Empresario ¡el que dirige el proceso productivo!, no le agrega un ápice de valor a las mercancías. 3) O sea, que la ganancia del capitalista le es expropiada a los obreros, que aquellos explotan a éstos, que le roban la famosa plusvalía. 4) La teoría boba de “la explotación del hombre por el hombre”, que tantos millones de muertes causó en las varias revoluciones comunistas. ¿Seguirán los amigos de Bandera Roja creyéndose esta sarta de pendejadas?

Finalmente, León Arismendi, intenta diferenciar entre comunistas buenos y honestos y comunistas malos y choros. Evoca León a Gustavo Machado y a Héctor Mujica, “gente de convicciones y de principios”, que “se pusieron ancianos con su honestidad a toda prueba”. Yo también los evoco, amigo; pero muy de tarde, como para lacerarme, me pongo a pensar que menos mal que la guerrilla comunista de los 60 fracasó. Porque ¿qué habrían hecho esos dirigentes honestos y buenos si su “revolución” hubiese triunfado y hubiese sido necesario empezar a asesinar opositores como hicieron Fidel Castro y el Che Guevara en Cuba? Porque ese es el verdadero problema del comunismo, León: ni siquiera el tener que asesinar a millones de personas (léase Stalin, Mao y Pol Pot) sino el haberlos asesinado ¡para nada! Haber masacrado a poblaciones enteras para imponer un proyecto de sociedad absolutamente inviable. ¿Qué pensará el pobre Fidel Castro, cada vez que recuerde que se gastó 50 años -y el fusilamiento de tanta gente- para tratar de imponer un modelo de sociedad carente de sentido?

 
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