DEA revela lazos entre Venezuela y narcodinero

Gerardo Reyes

Gerardo Reyes

Una de las mayores incautaciones de dinero del narcotráfico en Puerto Rico en los últimos años está directamente relacionada con una poderosa organización de colombianos que ha operado en la isla de Margarita, Venezuela, según el documento de confiscación del gobierno federal.

Los aproximadamente $2.7 millones en efectivo confiscados en San Juan en abril de este año pertenecían a la organización de Daniel Barrera Barrera, alias El Loco, uno de los narcotraficantes más buscados en Colombia, y estaban a punto de ser sacados de la isla por intermediarios venezolanos, según el documento.

También tenía interés en el alijo Luis Calle Serna, alias Combatiente, heredero de un poderoso líder del Cartel del Norte del Valle que fue asesinado en Venezuela.

Barrera y Serna comparten una insólita particularidad que demuestra que el narcotráfico no respeta ideologías: según las autoridades colombianas y una acusación federal en Estados Unidos, ambos han negociado la compra de pasta de coca y cocaína tanto con la guerrilla de izquierda como con el paramilitarismo de derecha en Colombia.

Algunos documentos extraídos del computador portátil del abatido comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Raúl Reyes, muestran, según autoridades colombianas, que las FARC han tenido alianzas estratégicas comerciales para negocios de drogas y armas con Barrera, Serna y Pedro Olivero Guerrero, alias Cuchillo.

Daniel Barrera Barrera, alias El Loco

Los hechos relatados en el acta de confiscación del dinero en efectivo, que fue radicada en la Corte Federal de San Juan, refuerzan los señalamientos del gobierno de Estados Unidos de que Venezuela continúa siendo una plataforma relativamente segura para algunos narcotraficantes colombianos que se han refugiado en este país.

Venezuela ha negado reiteradamente las acusaciones argumentando que están motivadas políticamente por Washington a fin de aislar y demonizar al gobierno del presidente Hugo Chávez.

La operación mediante la cual se estableció la conexión entre el dinero incautado en San Juan y Venezuela se inició a raíz de un seguimiento que las divisiones de Texas y Puerto Rico de la Administración Antinarcóticos de Estados Unidos (DEA), hacían a Carlos Martínez Gallo, un intermediario de la organización de Barrera, explica el documento.

La DEA logró infiltrar en la organización a un informante que se enteró de que Barrera y su grupo despachaban toneladas de cocaína desde Margarita, un balneario del Caribe venezolano, hacia República Dominicana, y de allí a Puerto Rico. Tras la venta de la droga, el dinero era enviado a Venezuela.

Al ganarse la confianza de la organización, el informante ofreció sus servicios de lavado y acordó una entrega de dinero en Puerto Rico. La propuesta fue aceptada por la organización.

Un delegado de Martínez se presentó en San Juan el 16 de febrero con una cantidad de dinero que fue recibida por la DEA y transferida a Martínez a través de un mecanismo autorizado para operaciones encubiertas de lavado.

Los agentes de la DEA rastrearon las llamadas del teléfono del emisario de Barrera y hallaron algunas marcaciones a un apartamento del edificio Playa Serena, de Isla Verde. Cuando el 15 de abril los agentes se presentaron en el condominio, encontraron que allí estaba parqueada la camioneta que fue usada para la entrega del dinero a la fuente confidencial de la DEA.

A una discreta distancia, los agentes y policías en automóviles sin insignias fueron testigos de cómo dos hombres sacaban valijas del apartamento y las llevaban en la camioneta a un hotel Howard Johnson cercano. Luego de que la policía de Puerto Rico identificó a uno de ellos como el venezolano José Meza Castro, la DEA autorizó para que el automóvil fuera sometido a una requisa.

Meza se puso muy nervioso cuando los policías detuvieron el carro y le pidieron que autorizara una inspección. El atribulado conductor aceptó y los agentes encontraron que llevaba $10,000 en efectivo.

Meza fue trasladado a una estación de policía donde ofreció versiones contradictorias sobre el origen y el destino del efectivo en su poder. Entre tanto algunos agentes lograron identificar que era el mismo hombre que había sido fotografiado entregando el dinero al informante de la DEA en febrero.

Finalmente Meza confesó. Dijo que trabajaba para la organización de Barrera recogiendo dinero de la venta de cocaína, asegura el documento. Al día siguiente del arresto de Meza, los agentes siguieron a un hombre que salía con valijas del Howard Johnson hacia el aeropuerto. Cuando se disponía a tomar un vuelo a Venezuela, los agentes de la Patrulla Fronteriza del aeropuerto encontraron que llevaba $375,831 en efectivo. Fue identificado como Elkin Ramos Fontalvo, de ciudadanía venezolana.

Bajo presión de las autoridades, Meza confesó que tenía más dinero en su poder en el condominio de Playa Serena. Los agentes allanaron el apartamento y allí, alrededor de las 3 p.m., descubrieron $2,610,151 en siete maletines.

“Meza le dijo a los agentes que ese dinero no pertenecía a él”, afirma el acta de incautación. “Que el dinero era posiblemente producto de la venta de drogas de la organización de Venezuela”.

Barrera continúa prófugo. En el 2007 fue encausado en el distrito de Manhattan por introducir unas 400 toneladas de cocaína a Estados Unidos en los últimos 10 años a través de Venezuela, Guatemala, Panamá y México. La acusación menciona sus vínculos con las FARC y con las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

“Barrera consiguió algo que parecía improbable: unir a los paramilitares con la guerrilla”, afirmó la revista Semana, de Colombia, en abril del 2006. “Parte de la droga que producían los diferentes frentes de las FARC en el oriente del país era comercializada por Barrera con narcotraficantes del cartel del Norte del Valle, Antioquia, la Costa y Nariño”, agregó la publicación.

Según la revista, Barrera logró que bloques de paramilitares como el Vencedores de Arauca, bajo el mando de Miguel Angel y Víctor Mejía Múnera, alias Los Mellizos, compraran la droga que era producida por las FARC para después ser comercializada y exportada por ellos.

En Nueva York, Barrera también enfrenta cargos de lavado de dinero junto con Claudio Javier Silva Otálora, quien fue arrestado en Colombia y vinculado, además de otros miembros de la misma red, con la confiscación de $27 millones en efectivo en el puerto de Buenaventura.

En abril, el presidente colombiano Alvaro Uribe Vélez pidió en público a las fuerzas policiales y militares que capturaran a Barrera antes de que finalice su presidencia. El gobierno ofrece una recompensa de $2 millones por su captura.

El nombre de Serna ya había sonado también en Venezuela. Serna trabajaba bajo las órdenes de Wilber Alirio Varela Fajardo, alias “Jabón”, uno de los jefes del Cartel de Norte del Valle, quien dirigió si mayores problemas con las autoridades locales desde Venezuela sus operaciones de narcotráfico y cobro de deudas del negocio hasta que fue asesinado en enero del 2008 en el estado Mérida.

Su cadáver fue hallado en una cabaña de la Posada Chalet “Fresh Air” del municipio Libertador.

Varela se movía en Venezuela con cédulas falsa de ese país a nombre de dos ciudadanos venezolanos.

Algunas autoridades en Colombia no descartan que Serna participó en el asesinato de Varela, y le atribuyen estar al mando de una peligrosa banda paramilitar conocida como Los Rastrojos.

www.elnuevoherald.com

 
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