El reto que plantea el siglo XXI *

Nelson Acosta

La política es así
Nelson Acosta Espinoza

acostnelson@gmail.com

La búsqueda de la autonomía política no es una demanda nueva ni carece de asiento histórico. Por el contrario, esta reivindicación se encuentra enraizada con los procesos culturales e institucionales que fraguaron la independencia y la creación de la República de Venezuela. Tuvo continuidad en las luchas por la autonomías seccionales a finales del siglo pasado, la descentralización en los últimos años de la década de los ochenta y se encuentra articulada con particularidades de carácter cultural y antropológico.

Nuestra nación no es homogénea como usualmente se cree. Existen marcadas diferencias  lingüísticas, gastronómicas, religiosas, institucionales, en fin, culturales entre las diversas regiones que conforman el país. María Lionza de Yaracuy confronta a la Chinita zuliana; el pastel de morrocoy compite con la mantuana hallaca. Bolívar, recordemos,  emigra hacia el oriente…

Es por ello que la descentralización no constituye exclusivamente una reivindicación administrativa. No debe concebirse solamente como un enfrentamiento de índole financiero o una demanda por una justa distribución de los ingresos fiscales del país.  Es más que eso. La búsqueda de autonomías regionales debe verse como un instrumento de afirmación de la diversidad cultural existente en el país. Bien pudiera preguntarse ¿qué es Venezuela? Una respuesta apropiada a esta cuestión tendría que pasearse por esas diferencias regionales que dibujan el mapa nacional. Andino, valenciano, monaguense, zuliano, guariqueños etc. son particularidades culturales que no han sido reconocidas debidamente por la cultura de la política que prevalece en el país.  Esta indagación es fundamental. Sobre todo hoy en día. Recordemos que  la artificialidad de una Venezuela socialista pretende obliterar estas diferencias; cancelarlas y, en consecuencia,  intenta suprimir su potencialidad política.

La construcción de una alternativa o proyecto de país pasa por este reconocimiento. Regresar a la idea primigenia: siete provincias autónomas que en busca de libertad juraron primero, lealtad a Fernando VII y, posteriormente, fidelidad a la república. Acatamiento que enmudeció su particularidad histórica. Proceso éste que se profundizará a consecuencia  del ingreso petrolero.

Autonomía política no significa escisión. España ilustra apropiadamente esta nueva modernidad. Una nación compuesta de comunidades muy distintas entre si, con lenguas, costumbre y tradiciones diferentes que armonizan con un estado central sin perder su identidad regional.  Ese primer grito, en la Valencia de 1810, tuvo mucho que ver con la ansiada emancipación de un poder central

Esta algarabía realista de los valencianos en los inicios de la independencia pudiera asumirse como recurso de identidad local y punto de partida en la búsqueda de una nueva cédula que identifique a la  región. Este es el reto histórico que plantea el  siglo XXI.


* Título original: Algarabía realista valenciana

 
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