Es malo no escuchar, pero es peor no querer hacerlo.

Carlos Lozano

Carlos Lozano

Caminando con Carlos
Carlos Lozano

carlos@carloslozano.com

No puede pasar por debajo de la mesa el primer aniversario de la liquidación por parte del Gobierno de 34 emisoras de radio. Argumentos diversos, los que se quiera, pero la realidad es que fue un navajazo artero contra la radio como medio de comunicación y contra la expresión, el pensamiento y la información como libertades consustanciadas con lo humano y con la democracia.

No ha entendido nunca el Presidente, y tras él toda la estructura del chavismo, la importancia de la libertad de expresión y de información. Especialmente Chávez, que inició su caminar por las rutas venezolanas con creciente popularidad gracias, precisamente, a que estaban abiertas las puertas de los medios y las vías de comunicación de todo tipo.

Con todas las fallas que puedan señalársele, la llamada “Cuarta” República mantuvo esas libertades y por ello el país entero pudo conocer al Hugo Chávez militar, al Hugo Chávez civil, proclamando la abstención electoral, y al Hugo Chávez lanzando su mensaje de revolución social y política, pidiendo a los venezolanos que votaran por él para ejecutar esa revolución.

Poco importa que después algunos medios decidieran convertirse en vías para hacerle oposición. En algunos de esos medios habría que reclamar alguna falta de objetividad, pero la realidad es que quien decide qué leer, escuchar y ver es el ciudadano. Y parte de esa realidad es que el gobierno y el proceso chavista tienen hoy en las manos una amplia variedad de medios que, a diferencia de los opositores, mantienen una posición aún más cerrada en la cual sólo caben las expresiones gubernamentales y chavistas.

Para el dirigente político, de oposición u oficialista, y especialmente para aquel que tiene responsabilidades de gobierno, cerrar fuentes de información, sea de manera drástica como con el circuito radial CNB y otras 34 emisoras, o como RCTV, o someter a los medios a coacciones constantes, es una forma muy eficiente para desconocer las fallas y los problemas que los ciudadanos les van a reclamar después.

Los líderes de los años finales de la Cuarta República tenían medios libres pero perdieron el contacto con el pueblo porque existiendo medios, no supieron escuchar. Chávez puede perder ese contacto -pareciera estarlo perdiendo- por no querer escuchar nada que lo disguste. Craso error, porque escuchando lo que le disgusta podría enterarse a tiempo de las cosas que están yendo mal.

 
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