Un sueño por realizar

JESÚS HERAS –

Había sido ascendido por su conducta en la toma y capitulación de Pensacola. Y es allí, en el “contexto de la independencia norteamericana, donde Francisco de Miranda concibe por primera vez la idea de una gran patria libre para Hispanoamérica, a la que llamaría poco después Colombia…”.

Ello ocurrió en 1781. Habían transcurrido cinco años de la declaración de Independencia de Estados Unidos de América; faltaban once para que lo nombraran Mariscal de Campo del Ejército revolucionario francés, responsabilidad que lo llevaría a inmortalizarse en los campos de batalla europeos… y apenas dos años para que naciera Simón Bolívar, quien en 1812, acompañado de otros jóvenes cegados por la furia al perderse la Primera República, lo arrestaría acusándolo de traidor, hecho que, al ser tomada la Plaza por los Realistas, conduciría a su prisión y muerte, recluido en Cádiz, cuatro  años después.

El sueño de Miranda pervivió, sin embargo, al transfigurarse en el trágico sueño bolivariano, sueño que, al igual que al Precursor, llevaría a Bolívar a ser extrañado de su patria, Venezuela, y  a su prematura muerte en Santa Marta.

Hoy Colombia y Venezuela son países independientes, pero el sueño bolivariano, trastocado en religión, sirve de instrumento para profundizar las diferencias entre dos patrias que siguen siendo una, porque su idioma, su historia, sus costumbres y tradiciones son los mismos.

El domingo próximo, en medio de las grandes tensiones producidas por la acusación colombiana sobre la utilización y presencia en territorio venezolano de la narcoguerrilla colombiana, Juan Manuel Santos, el Presidente electo, recibe el mando. Se lo entrega un hombre excepcional, Álvaro Uribe, quien habiendo atenazado a las FARC y el ELN, devolviéndole la seguridad a sus ciudadanos, se marcha del Palacio de Nariño, gozando de inmensa popularidad.

ABC de la semana dedica este número a la patria hermana y hace votos porque muy pronto retorne la sensatez y para que, como ocurrió en el viejo continente con los enemigos de ayer, Venezuela y Colombia, Colombia y Venezuela, dejen las armas a un lado y pasen a ser socios fraternos en la hermosa aventura de construir un mundo mejor.

 
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