CRONICA DEL PODER

FABULA COTIDIANA

MANUEL FELIPE SIERRA
manuelfsierra@yahoo.com

El avión bordea la línea de la frontera y comienza el descenso en el aeropuerto “Juan Vicente Gómez” de San Antonio del Táchira. Es sábado en la tarde y la ciudad se entrega al recogimiento. Algunos comercios han cerrado sus puertas, es escaso el ajetreo de los transeúntes y las colas en la vía a San Cristóbal han disminuido.

Hay explicaciones. En ese momento Juan Manuel Santos asume la presidencia de Colombia y existe expectativa en Cúcuta, porque el nuevo gobernante prometió medidas para revitalizar el comercio. Desde hace un año, el régimen venezolano suspendió el intercambio comercial y ello explica que sea menor el paso de gandolas y autobuses, la gasolina está racionada para la venta y se ha caído la demanda de los conductores colombianos. Y hay miedo. El secuestro se ha sofisticado; ya no sólo los ganaderos son objetivos de la guerrilla, los paramilitares y el hampa común. Jóvenes y amas de casa engrosan las estadísticas de Fedenaga. La policía recomienda no denunciar los plagios y el trato directo con los captores ya que  las bandas operan en suelo venezolano.

“La alcabala de Peracal está suave”, dice José, el chofer. La espera en la aduana binacional ha cedido a la simple muestra de la cédula de identidad. En hora y media hemos pasado revista a la geografía presidencial tachirense: La Mulera, Rubio, Capacho y Michelena.

Este será el tema de conversación de la noche. La librería “Sin Límites” es un activo centro cultural. Sus estantes están al día con las novedades editoriales, el café, la terraza y un cómodo auditorio la convierten para muchos en una de “las mejores librerías del país”. La Gobernación del Estado y El Nacional han invitado para la presentación de la biografía de Juan Vicente Gómez, escrita por Simón Alberto Consalvi y la de Marcos Pérez Jiménez que me tocó investigar y presentarla hace unos meses.

Luego seguirá un coloquio que según el ex ministro Enrique Colmenares Finol debió llamarse “La historia del Poder”, porque además de los dos dictadores emblemáticos son inevitables las referencias a los otros cinco gobernantes andinos  de la pasada centuria.  Ello explica la composición del auditorio: investigadores, profesores universitarios, periodistas, estudiantes y políticos dispuestos a participar en un diálogo plural.

Miguel Henrique Otero cuenta la experiencia de la Biblioteca Biográfica Venezolana. En cinco años se han editado 120 biografías y se proyecta continuar rescatando la vida y la obra de venezolanos destacados en diversos ámbitos. Consalvi recuerda que estudió en el liceo Simón Bolívar de la ciudad y que a los 20 años se encargó de la dirección del diario “Vanguardia”. El autor ha combinado una larga vida como servidor público con una intensa labor intelectual. Habla sobre detalles de la vida de Castro y de Gómez, “los compadres” cuyos pleitos y desencuentros culminaron con la férrea dictadura del último durante 27 años.

Marcos Perez Jiménez

Pero la lenta transición del postgomecismo también estuvo marcada por dos mandatarios andinos: Eleazar López Contreras e Isaías Medina Angarita. Un joven inquiere sobre el corte histórico que implicó el 18 de octubre de 1945. Consalvi observa que en ello fue determinante el enfrentamiento entre López y Medina que polarizó al ejército entre oficiales “lopecistas” y “medinistas” y que abrió cauce a una corriente de jóvenes militares.

Recuerdo que la emergencia militar era inevitable por el atraso de la institución castrense y por los cambios desatados por dos guerras mundiales, y subrayó que Marcos Pérez Jiménez, también andino, fue el líder de la Unión Patriótica Militar que sustituyó al “medinismo” y que luego, indirecta o directamente, gobernó desde 1948 hasta enero de 1958.

Otero destaca otro hecho. La experiencia democrática se divide en dos tramos: los primeros gobiernos de Betancourt, Leoni y Caldera para consolidar el sistema y el que comienza en 1973 con la explosión de los precios petroleros y del cual resultó beneficiario Carlos Andrés Pérez, primer presidente civil andino. Esa etapa duró 20 años hasta 1993 cuando el mismo Pérez en un segundo mandato fue destituido de manera incruenta para abrir paso con el tiempo a la revolución chavista. Por otra coincidencia de la historia, el mandatario que sirvió de puente entre la caída de Pérez y el precario segundo mandato de Caldera fue el historiador tachirense Ramón J. Velásquez.

Carlos Andrés Perez

En la noche, en la residencia del gobernador (la vieja hacienda del general Rosendo Medina, padre de Medina Angarita), César Pérez Vivas da cuenta de las dificultades de gobernar una región considerada por el presidente de la República como “un territorio del exilio”, soportar la pérdida de 20 mil empleos en la zona limítrofe, y vivir la asfixia de la reducción presupuestaria. “Además estoy amenazado porque se me pretende enjuiciar por “traición a la patria” por criticar la ruptura de relaciones con Colombia”.

El mediodía del domingo es la hora del regreso. La carretera está desierta. En la calle principal de Capacho un grupo de jóvenes celebran en la plaza. Hay cantos y fuegos artificiales. El auto se detiene frente a una fachada que exhibe en letras metálicas: “Casa Natal de Cipriano Castro”. “Aquí comenzó toda esta vaina”, dice Otero sonriente.  Ya a bordo, en el diario “El Tiempo” de Bogotá se lee la toma de posesión de Santos y el pronóstico de un articulista que asegura que pronto Santos y Chávez restablecerán las relaciones diplomáticas. Ahora, el avión se mueve y desafía los vientos que castigan la discreta mole verde de la frontera.

 
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