CUESTIÓN DE TÁCTICA

Gerardo Blyde

Gerardo Blyde

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gblyde@gmail.com

¿Cuánto le falta a la revolución criolla para declarar abiertamente cuál es su estrategia?

Un refrán de la sabiduría popular señala que hay cosas que por sabidas se callan y por calladas se olvidan. Hoy todos los países del mundo saben que Fidel Castro es comunista y que ese es el régimen existente en la caribeña Cuba. Lo que quizás se había olvidado ha sido cómo el líder revolucionario engañó a propios y extraños respecto a la ideología que desde siempre profesó y que ocultó con el mayor descaro para que, luego de controlarlo todo, la revelara. A sus casi 84 años el líder decidió publicar sus memorias. El libro aún no ha sido editado masivamente pero del que se pretenden publicar 50.000 ejemplares, imaginamos que pagados con el dinero que maneja el Estado cubano, aun cuando decenas de necesidades más apremiantes afecten diariamente a su pueblo.

Urosa Savino: “El socialismo marxista es comunismo”

En el acto de presentación del voluminoso libro de 896 páginas, ante sus aún sobrevivientes ex compañeros de armas, Fidel admitió públicamente que él siempre fue comunista, que en su juventud estudió a profundidad sus postulados y terminó convirtiéndose en marxista, leninista y martiano. Echa por tierra aquella conseja que por décadas algunos han sostenido según la cual él no era comunista cuando protagonizó el asalto al cuartel Moncada en 1953 y la expedición del Granma en 1956.

Desde que asumió el poder en 1956, hasta que públicamente se declaró comunista en 1958, algunos biógrafos han venido señalando que él no era comunista pero que las circunstancias de aquel tiempo, entre otras la existencia de la Guerra Fría, fueron las causas que lo obligaron a abrazarse al comunismo para mantenerse en el poder dado que su revolución había tocado los intereses estadounidenses en la isla al derrocar al dictador Fulgencio Batista, protegido de los gringos. Todas estos biógrafos estuvieron sólo interpretando lo que a su juicio había sucedido. Lo cierto es que ha confesado que siempre fue comunista, por lo que nadie lo empujó ni obligó a asumir una posición favorable al régimen imperante en la extinta Unión Soviética.

Resulta revelador que lo diga abiertamente pero resulta aún más asombroso que justifique el haber engañado a todo su pueblo por dos años señalando ahora que: “Era una cuestión de táctica. Usted va a tomar una fortaleza (el poder), no va de cabeza y choca. Usted da vueltas, mina, zapa y toma la fortaleza”. Es decir, la mentira repetida por dos años una vez tomado el poder y varios años antes de hacerlo, fue una táctica para tomar el poder, afianzarse en él y controlarlo todo. Una vez conseguido el control absoluto reveló lo que realmente era y lo que estaba implantando, cuando ya nada ni nadie dentro de la isla pudiera oponer resistencia alguna a la implantación obligada de su ideología comunista.

Ya la revolución venezolana lleva once años y medio en el poder. Antes de llegar, para no espantar a los electores, su líder declaraba que no era ni comunista ni socialista marxista; sólo se declaraba bolivariano, apelando al alto sentido de patriotismo que todos los venezolanos tenemos. ¿Fue esa también una cuestión táctica? A los años, se declaró públicamente marxista. Luego pretendió reformar la Constitución para implantar un modelo socialista. Al no serle aprobada la reforma por el pueblo venezolano, continuó sus acciones constantes para controlarlo todo y debilitar progresiva y lentamente todos los resortes institucionales que pudieran oponerse a ese modelo. Confiscó y sigue confiscando propiedades, ha producido paulatinamente el control hegemónico de los poderes públicos nacionales, pretende ahora someter a los poderes públicos regionales y municipales mediante leyes controladoras (como la ley de comunas) para desbaratar esa institucionalidad con mayores rasgos de independencia, ha venido progresivamente tomando el control de la mayoría de los medios libres de comunicación social y los que pasan a su control se convierten en una maquinaria propagandística del socialismo de Estado que propicia. Todo aquello que no se someta en el mundo empresarial, sindical o financiero es tocado, presionado o nacionalizado. ¿Es todo esto también cuestión de táctica para cumplir el plan estratégico?

Hace días volvió a negar que sea comunista ante certeros argumentos del Cardenal Urosa que señaló: el socialismo-marxista es comunismo. Y tiene razón el Cardenal. No todo socialismo-marxista sí lo es. Si estamos, como lo estuvo el pueblo cubano, ante una mentira oficial conforme a la cual se declaraba una cosa pero se implantaba otra por cuestión de táctica, cabe sólo preguntarnos ¿cuánto le falta a la revolución criolla para declarar abiertamente cuál es su estrategia y dejar de lado la evasiva táctica usada hasta el presente? En lógica aprendimos que dos negaciones constituyen una afirmación.

 
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