La mamá de Frasso y la amistad

Vladimir Villegas

Vladimir Villegas

Se ha ido de este mundo una mujer cariñosa, alegre, de fino humor oriental y madre de una chorrera de muchachos nacidos en Santa Ana de Anzoátegui, entre ellos Francisco Solórzano, Frasso, un hermano que la vida me dio y con quien me topé en los años ochenta y tantos, cuando ambos nos iniciábamos en el periodismo, en el diario Últimas Noticias.

Lilia Rosa Arasme de Solórzano era amante de la alegría y también era muy dada a quejarse de sus achaques, aunque gozaba en general de excelente salud. Preparaba el mejor cuajado oriental que uno podía imaginarse.

Y era pecado imperdonable rechazar cualquier invitación suya para degustar ese delicioso manjar. La recuerdo siempre con una sonrisa a flor de labios, y seguramente buena parte del buen humor que llevan en la sangre los hermanos y las hermanas Solórzano vienen de ella. Al viejo Solórzano lo conocí ya enfermo, poco tiempo antes de morir, pero de la vieja Lilia guardo y guardaré los mejores recuerdos porque fueron muchas las ocasiones en las cuales disfruté de su simpática y dulce presencia.

Hoy, cuando apenas han transcurrido pocas horas de su siembra allá en el Cementerio de Santa Ana, es una ocasión dolorosa, pero ocasión al fin para rendirle homenaje y para ratificarle a Frasso, mi hermano y amigo, y a toda la familia Solórzano Arasme, mi solidaridad y el inmenso afecto que nos ha unido durante estos casi 30 años de firme amistad.

En estos tiempos de polarización política se han dividido familias, se han roto matrimonios, se han interrumpido amistades de vieja data y el resentimiento, el odio y la intolerancia han ganado terreno, y es lamentable que muy poco se haga para remediar tan terrible realidad. Fíjense que en estos años he tenido mis encuentros y desencuentros políticos con el gordo Frasso. Y éste es uno de esos momentos de distancia en lo político, sin que por ello permitamos que tales diferencias estén por encima de la hermandad que nos une.

Hace apenas unos días nos “fajamos” a discutir en el programa radial que conduzco junto con Kico en Actualidad 90.3 FM. Y fue una de esas discusiones impregnadas de frases duras pero también matizadas con el humor, para relajar las tensiones del debate y dejar bien claro que por encima de su pesuvismo extremo, o de mi posición disidente y crítica, están dos amigos que hoy comparten el dolor por la muerte de doña Lilia, aunque obviamente él lleva la peor parte.

¿Luna de miel duradera?

Los pueblos de Colombia y Venezuela esperan ansiosos la reanudación de relaciones diplomáticas entre ambas naciones y la reactivación del intercambio económico, que se ha visto interrumpido y accidentado como consecuencia de las marchas y contramarchas observadas durante estos años. Nadie pide que Juan Manuel Santos y Hugo Chávez se conviertan de ahora en adelante en íntimos amigos. De ellos se espera un manejo responsable de la relación binacional y la superación de las diferencias por vía del diálogo. Más diálogo y menos micrófonos son ingredientes necesarios y determinantes para poner de lado todo lo que separa a ambos gobiernos y permitir que comience con buen pie una nueva etapa, en la cual se pueda dar prioridad a la agenda multitemática engavetada en Nariño y en Miraflores.

¿Estamos en presencia de una corta luna de miel o ésta será duradera? Ya lo veremos en los próximos capítulos. Si se concreta la anunciada reunión entre Chávez y Santos, que ello no sea un gesto para las cámaras. Ambos presidentes tienen la responsabilidad de hacer quedar mal los pronósticos, según los cuales es cuestión de tiempo otra ruptura.

Fuente: @el-nacional

 
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