Las carreteras espejo de la inoperante centralización

Luis Cisneros Cróquer

Tiempo Confidencial.
Luis Cisneros Cróquer
nirguayork48@hotmail.com

Juan Vicente Gómez construyó muchas carreteras, con palas y picos, y la musculatura de los presos. Esas carreteras, todavía están en pie. La Trasandina fue el mejor ejemplo, pero entre nosotros persisten la Güigüe-Magdaleno-Palo Negro, la Güigüe-Central Tacarigua-Valencia y la Bárbula-Taborda.

Guzmán Blanco había abierto en tierra la vía hasta Nirgua, pasando por Bejuma, Montalbán, Miranda y Salom. Después de Gómez, López Contreras y Medina, en tiempos de la Junta Revolucionaria de Gobierno, se abrieron nuevas vías hacia el Oriente y los Llanos. Cuando Pérez Jiménez llegaron autopistas y amplias carreteras hacia Lara, Zulia y la región capital y central. La democracia que surgió de las elecciones del año 1958, con el Pacto de Punto Fijo, muy añorado ahora por quienes le cayeron a palos a Carlos Andrés Pérez, prosiguió la obra de carreteras pavimentadas y caminos rurales de suma importancia para la producción agropecuaria.

Con la descentralización las gobernaciones asumieron el control de puentes, carreteras, peajes y autopistas y salvo la retrasada vía hacia Oriente y los enormes huecos por el tráfico pesado en la vía del Guárico, se construyeron nuevas autopistas, grandes obras de circulación citadina en Caracas, Valencia, Barquisimeto, Mérida, San Cristóbal, Maracaibo, Coro, Nueva Esparta.

Ah, pero llegó la plaga roja rojita y se le quitaron las decisiones a las Gobernaciones. He ahí el triste resultado en todo el país. Secuestraron en Caracas, en los ministerios que cambian de nombre como de vestido, los recursos correspondientes a la provincia. Liquidaron los organismos regionales que se ocupaban de este mantenimiento y de la construcción y en Venezuela la carreteras y autopistas se han convertido en un paisaje lunar. Huecos de todos los tamaños aparecen como expresión del arrebatón violatorio además de la Constitución Nacional.

Por eso, más todo lo demás que es bastante, que es bochornoso, que es maloliente, hay que asistir a votar el próximo 26 de septiembre. Ya todos los espacios están colmados de impaciencia por regresar a la decencia política y a la defensa de los fueros regionales y municipales. Para que nos regresen los puertos y los aeropuertos y la seguridad de los bienes y de la vida. Para que el Poder Judicial reciba un conveniente lavado de ética y de moral. Para que exista una Asamblea Nacional que haga respetar la Constitución y las leyes.

Suena la hora de una victoria que está en nuestras manos y que no debe escaparse porque de lo contrario se instaurará la locura de un trasnochado socialismo que, queriendo ser marxista y comunista, se ha convertido en una tropa de asaltantes del tesoro público por cualquier vía y con motivo y sin motivo. A votar pues con mucha entereza por los candidatos de la Unidad en todos los 5 Circuitos de Carabobo. Tenemos que dar esa lección a quien nos ha colocado en la acera del odio y del enemigo.

 
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