¿ Crimen o suicidio?

Alexis Argüello:

Sumario:

El tres veces campeón mundial de boxeo perdió la pelea política, víctima del  sector ultra del sandinismo.

Alrededor de Alexis Argüello, el consagrado campeón mundial de boxeo y frustrado político en el Frente Sandinista, quien el primero de julio cumplió un año de haber muerto trágicamente en circunstancias turbias y sospechosas, se han formado dos grandes leyendas.

La primera es la leyenda de la vida de Alexis como un campeón boxeador de extraordinarias conquistas internacionales y merecida fama universal; como la figura nicaragüense más destacada en el único deporte en el cual Nicaragua ha podido sobresalir en el mundo, que es el boxeo.

Cabe mencionar que este singular deporte se originó en África, según los historiadores, hace más de 8 mil años, se difundió por los antiguos Egipto y Mesopotamia y de allí pasó a Grecia, donde se convirtió en una de las más populares competencias deportivas de aquella cultura clásica de irradiación universal. De allí que el mismo Homero, en su inmortal poema épico La Ilíada glorificó el boxeo al describir la pelea deportiva que se realizó durante las honras fúnebres de Patroclo, en el transcurso de la Guerra de Troya, entre los insignes guerreros y atletas Euríalo y Epeo. Desde entonces el boxeo ha sido honrado por grandes campeones del mundo, entre ellos el nicaragüense Alexis Argüello, quien por su nobleza deportiva fuera llamado “el caballero del ring”.

Alexis Argüello dio a Nicaragua tres campeonatos mundiales de boxeo, en las divisiones de Peso Pluma, Peso Ligero Junior y Peso Ligero, siendo apenas el sexto boxeador en el mundo y tercero en América Latina que logró conquistar títulos mundiales en tres categorías distintas; hazaña que difícilmente otro nicaragüense podrá igualar, mucho menos superar, la cual constituye el pedestal de su gloria y del cariño que los nicaragüenses guardan a su memoria.

La otra leyenda de Alexis Argüello es la de su trágica muerte, ocurrida hace un año en circunstancias oscuras que la ciudadanía nicaragüense sigue esperando su debido esclarecimiento. En realidad, la versión oficial de que Alexis Argüello se suicidó sólo satisfizo a aquellos creyentes del orteguismo que aceptan ciegamente todo lo que les dicen sus líderes. En cambio, la hija del campeón nicaragüense, Dora Argüello, desde que ocurrió la intempestiva muerte de su padre cuestionó la versión oficialista del suicidio y sigue exigiendo una investigación independiente que la aclare. Sin embargo las autoridades orteguistas no han atendido y seguramente no van a atender nunca su legítima y justa demanda.

Es del amplio conocimiento público que Alexis Argüello estaba a punto de renunciar a su cargo de Alcalde de Managua —al que fue designado por el Consejo Supremo Electoral después del gran fraude en los comicios municipales del 9 de noviembre de 2008—, debido a que el sector ultra del orteguismo le había arrebatado sus funciones principales como gobernante de la comuna capitalina. Además, es muy probable que en su fuero interno Alexis Argüello reconociera que realmente había perdido las votaciones populares ante el candidato democrático Eduardo Montealegre, sin embargo aceptó su designación como Alcalde de Managua por una habitual, pero malentendida disciplina de partido. De manera que al ser despojado de sus atribuciones más importantes como gobernante municipal, era lógico que Alexis Argüello decidiera renunciar, lo cual por obvias razones no se lo podía permitir el régimen orteguista.

Por otro lado, las fotografías publicadas por LA PRENSA en noviembre del año pasado, las que fueron tomadas en la sala de Medicina Legal donde se practicó la autopsia del cadáver de Alexis Argüello, mostraron claramente lesiones en su cuerpo que aumentaron las dudas alrededor de la versión oficialista del suicidio. Y por lo tanto se reforzó la desconfianza de la ciudadanía democrática de Nicaragua acerca de cómo murió su ídolo deportivo Alexis Argüello, al que recuerda con mucho cariño y guarda un gran respeto a su memoria independientemente de la opción política que él tomó en la parte final de su vida, pues vale mucho más la gloria deportiva que Alexis dio a Nicaragua que su infortunada incursión en las filas del orteguismo.

De manera que el caso amerita al menos una investigación auténtica, independiente, confiable y creíble. Mientras tanto, todo lo que haga y diga el orteguismo alrededor de Alexis Arguello será considerado por la ciudadanía democrática de Nicaragua como una gran hipocresía, y una sospechosa intención de mantener en la oscuridad las circunstancias que rodearon la trágica muerte de quien fuera la máxima gloria del deporte nicaragüense.

Tomado del Diario La Prensa

 
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