Amor y odio en tierra santa

Sammy Eppel

Sammy Eppel

sammyeppel@gmail.com

Israel y los judíos del mundo, estaríamos dispuestos y felices que los palestinos vivan en paz

Susana Khalil es una operadora política del régimen y como tal, utiliza las odiosas técnicas de la demonización y la deslegitimación. La línea del gobierno es el apoyo a los grupos terroristas del Hamas y Hezbolá en su único propósito, la destrucción del Estado de Israel. Como ser antisemita o judeofobo de forma directa no es políticamente aceptable, ella recurre a la descalificación del sionismo. Debo aclarar que el sionismo político, se funda a finales del siglo 19 como movimiento de liberación del pueblo judío, más de 120 años. Y también es bueno dejar claro que Israel como hogar de los judíos, ya existía hace más de dos mil años con territorio, gobernantes, jueces, sacerdotes y población y que a pesar de las persecuciones que causaron la dispersión, siempre vivieron judíos en esa tierra. En otras palabras, Israel existía como nación cuando no existía ninguno de los actuales 191 países. Entonces, ¿por qué ese afán en la destrucción de ese pequeñísimo país? Pues muy fácil, Israel con su vibrante democracia y pujante economía es mal visto entre las monarquías absolutas, dictaduras y teocracias del resto del Medio Oriente. El convertir el desierto en un vergel y ser el único país del mundo que cada año tiene más árboles es para los retrógrados fundamentalistas del Islam y sus aliados neonazis y la extrema izquierda, un mal ejemplo que debe ser destruido. También debemos recordar que cuando las Naciones Unidas decretan en 1947 la partición de un territorio bajo dominación inglesa, los judíos aceptan y declaran nuevamente, luego de dos mil años, la independencia y cinco países árabes atacan al nuevo Estado que luchó por su libertad y ganó. Los territorios que les tocarían a los árabes fueron ocupados y anexados por esos países y nadie habló de una patria Palestina. Hoy 20% de la población de Israel es árabe, sí, árabes ciudadanos de Israel que tienen el más alto estándar de vida de todo el Medio Oriente.

Israel, tierra santa

Israel y los judíos del mundo, estaríamos dispuestos y felices que los palestinos vivan en paz, tengan un país y me imagino que los palestinos también, ¿Y por qué no se logra? Pues porque algunos países, grupos extremistas, los antisemitas y personas como la señora Khalil sólo estarán satisfechos con la destrucción de Israel y la repetición del holocausto judío. Ella escribe de masacre y exterminio de los palestinos. ¿Cuál masacre? Si de ser menos de un millón en 1948 ahora los palestinos dicen ser más de siete millones. ¿Cuál exterminio? Si en todos los enfrentamientos armados de los últimos 43 años han muerto menos palestinos que venezolanos inocentes a manos del hampa en los últimos seis meses y de esos palestinos la inmensa mayoría fueron combatientes armados o suicidas homicidas que sabían los riesgos a sus vidas.
Y termina la señora Khalil citando a personajes judíos que tienen opiniones contrarias al sionismo, ¿y cuál es el problema? Eso lo único que demuestra es que los judíos expresan libremente sus ideas y que no existe el pensamiento único muy al contrario de la camisa de fuerza totalitaria que ordena a personas educadas y bien formadas, como la señora Khalil, a abjurar de sus principios que seguramente alguna vez tuvo.


 
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